La Virgen de Agosto

cardenalsistachMons. Lluís Martínez Sistach          María es el nombre que nos evoca, a los cristianos, a la madre del Hijo de Dios. Es un nombre bastante frecuente en nuestras comarcas, como expresión de la devoción mariana y de las muchas ermitas que están dedicadas a la Virgen con diversas advocaciones.

A mediados de agosto los cristianos celebramos la fiesta de María Asunta, que por su importancia a menudo se denominaba en nuestra tierra con el nombre de Virgen de Agosto.

La asunción de María al cielo es un dogma que proclamó el papa Pío XII en 1950. La verdad de la asunción está reafirmada por el Concilio Vaticano II, que expresa así la fe de la Iglesia: «La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta a la gloria celestial en cuerpo y alma, y ​​el Señor la ensalzó como Reina del universo para que fuera más plenamente conforme a su Hijo, Señor de los que reinan y vencedor del pecado y de la muerte”.

Cabe decir que siglos antes del dogma sobre este misterio, nuestro pueblo ya veneraba de manera especial «la asunción de María en cuerpo y alma al cielo», y la representaba victoriosa, señora de todo, despegando rodeada de ángeles hacia el cielo.

Esta fiesta mariana proporciona a los cristianos una ocasión muy propicia para reflexionar sobre el futuro de su existencia en el más allá, en el cielo nuevo y la tierra nueva de los que habla la revelación. Allí, después de la muerte y purificado de toda culpa, el hombre encontrará su glorificación definitiva en Dios. Nos precede María, la madre de Jesús, asunta en cuerpo y alma.

En nuestros días hay bastante increencia respecto de la inmortalidad del hombre. El materialismo considera la muerte un hecho biológico fatal que termina en la nada, en las tinieblas oscuras e inexplicables del absurdo. El materialismo sin Dios considera que el hombre no debe a nadie su vida, puesto que es el amo absoluto.

Hoy es muy necesario presentar a los hombres y las mujeres la figura humana y divina de Jesucristo. Él proclama con voz solemne: «Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.» La inmortalidad y la vida en el más allá son verdades que profesa con firmeza el credo cristiano.

La madre de Jesús, glorificada en cuerpo y alma al cielo, es una imagen y un comienzo de la Iglesia que debe llegar a la plenitud en la gloria futura. Por eso, María es un signo de esperanza firme y de consuelo para el pueblo de Dios en marcha hasta que llegue el día del Señor.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.