VACACIONES DE UN CRISTIANO

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       En estas fechas veraniegas deseo que todos podamos encontrar unos días de descanso en medio del activismo al que puede llevarnos el actual modo de vida en nuestra sociedad.

El descanso es necesario para reponer fuerzas y para que volvamos nuestra mirada a lo esencial de nuestra vida. Para ello propongo que los días vacacionales los utilicemos para fortalecer nuestros lazos familiares y la relación con Dios.

El papa Francisco expresó, desde los inicios de su pontificado, su preocupación por las familias, y a ellas dedicará sus trabajos el próximo Sínodo de Obispos. La relación matrimonial entre los cónyuges, y de ellos con los hijos, son los pilares fundamentales de la familia y de la sociedad.

Nada es tan bueno para un matrimonio como que puedan pasar juntos estos días, disfrutando ambos de los sencillos placeres de la vida. Y con mayor motivo si tienen hijos pequeños. Ellos esperan que sus padres les presten atención y en estas fechas pueden recibirla más que nunca. Hacer planes conjuntos será el mejor modo de disfrutar las vacaciones, ocasión también para que se transmitan los valores familiares en un ambiente tranquilo y festivo.

Este veraneo familiar sería incompleto para una familia cristiana si no la acercara a Dios. Y hay muchos motivos para encontrar a Dios en vacaciones. La encíclica del Papa sobre el mundo que Dios puso a nuestro alcance puede darnos muchas pistas. Dejémonos sorprender por la belleza de la creación y la diversidad de todas sus criaturas, como san Francisco de Asís. No nos acostumbremos a ver de forma rutinaria lo que es un milagro que, por ocurrir cada día, no nos sorprende, desde que sale el sol hasta que se oculta.

Puede servirnos para ello fijarnos en que Dios, además de crear el mundo, dispuso que Jesucristo viviera en él y participara de experiencias que también nosotros podemos vivir si abrimos los ojos del alma. Por ejemplo, cuando vamos a la montaña, recordemos las diversas ocasiones en que Jesús subió a alguna de ellas con sus discípulos; y lo mismo cuando nos asomamos al mar o a un lago, o cuando contemplamos un río. También cuando vemos un campo de trigo, o una viña  podemos recordar sus recorridos por los caminos de Palestina o sus parábolas llenas de enseñanzas sublimes, o cuando observamos a las aves del cielo o a los lirios del campo.

Encontrar a Dios en vacaciones será la garantía y el sello de unos días de asueto y felicidad.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.