La Iglesia, hogar de vida (I)

braulioarztoledoMons. Braulio Rodríguez         Al llegar el final del curso pastoral 2014-2015, deseo dar gracias a tantos católicos que en las comunidades parroquiales y en otras comunidades, grupos y movimientos de apostolado seglar o de acción caritativa habéis contribuido a que nuestra Iglesia sea un hogar de vida. No olvido en esta acción de gracias ni al Seminario ni tampoco a los que oran y adoran al Señor en parroquias y capillas eucarísticas y tengo presentes a los contemplativos y otros miembros de la vida consagrada.

Nuestro curso ha apuntado, dentro del conjunto del Plan Pastoral (“Nueva evangelización para la familia y desde las familia”, inspirada en el proceso de Iniciación Cristiana y asumiendo la pastoral familiar como esencial para toda evangelización), a la parroquia, familia de familia. Quiera el Señor bendecirnos en esta tarea siempre inacabada. Por ello, quiero hablar de la Iglesia, hogar de vida. La Iglesia la siento siempre como un gran acontecimiento en mi vida. En ella he encontrado lo más noble, lo más amable, lo más grande de mi vida y de la humanidad, cuánto me ha hecho crecer en el amor a Cristo, nunca bien amado.

Cristo y María son la Iglesia. Cristo es la fuente, la cabeza, el principio. La Virgen María, a la vez que la madre, es el pueblo redimido y santo, resumen y modelo de todos los discípulos de su Hijo. En Ella está la vida y la belleza de la humanidad entera tal como fue pensada y querida por Dios. Para mí la Iglesia comienza en Jesús, en su primera familia de María y José, en el pequeño círculo de sus discípulos, de sus amigos, de las santas mujeres que le acompañaban.

De entre sus discípulos salieron los apóstoles, los Doce, elegidos por un lado para dar plenitud a las Doce Tribus de Israel, el Pueblo de la primera alianza, pero también elegidos para continuar en la comunidad y en el mundo la misión personal de Jesús, para anunciar su Palabra, ofrecer su perdón, mantener viva su memoria/memorial y dirigir a su Pueblo en la vida de la caridad y en el camino de la vida eterna. La Iglesia es, pues, ante todo memoria viviente de Jesucristo, la humanidad iluminada, purificada y santificada por la obra de Cristo, singo e instrumento de su presencia, sin la cual no hay Iglesia, sino otra cosa.

Vivimos en medio de la sociedad toledana como Iglesia, pues somos esta concreta Iglesia particular o Diócesis; aceptamos la separación Iglesia-Estado. Respetamos a nuestras autoridades, no las halagamos; respetamos las leyes, aunque algunas no nos gusten por no respetar, en nuestra opinión pensamos que objetivamente, en algún caso la dignidad de toda vida humana. Pagamos nuestros impuestos como los demás españoles, y los padres católicos desean que se respete su elección del tipo de educación que ellos eligen, porque lo vemos reflejado en la Constitución Española. Si hay quienes no nos comprenden, no pasa nada, aceptamos el debate y exigimos respeto como se nos puede exigir que lo tengamos con los demás. Pedimos la paz y abogamos por la convivencia y el esfuerzo de todo el bien común. La Iglesia sabe mucho de eso. Con mis mejores deseos.

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.