Dios, creador de cielo y tierra

atilanoRodriguezMartinezMons. Atilano Rodríguez          Las ciencias de la naturaleza nos dicen algunas cosas sobre la aparición de la tierra y la edad de la misma, sobre el universo y sus enigmas.

Por el contrario, la Sagrada Escritura y el Catecismo de la Iglesia Católica no enseñan demasiadas cosas sobre estos temas, puesto que ésta no es su finalidad. Sin embargo, tanto la Escritura como el Catecismo nos ofrecen contenidos suficientes para responder a otro tipo de preguntas que aparecen con fuerza en distintos momentos de la existencia humana.

El cristiano, que se sitúa ante la Palabra de Dios con una sincera actitud de fe, puede encontrar respuestas convincentes a un conjunto de preguntas, que ha de responder si desea orientar con verdadero sentido el momento presente de su existencia y si pretende proyectar el futuro de la misma desde la confianza en la providencia divina. En la meditación de la Sagrada Escritura, todo ser humano encontrará la luz necesaria para descubrir los pasos del camino y para llegar de este modo con confianza y seguridad a la meta deseada: el encuentro definitivo con Dios.

Quien acoge la Palabra con un corazón libre y con una mente abierta puede responder a la preguntas sobre la identidad del Dios del mundo y de la fe. La escucha y contemplación de Aquel a quien debemos la existencia nos ayudarán a descubrir que, aunque no seamos plenamente conscientes de ello, vivimos, nos movemos y existimos en Dios. Además, si guardamos la Palabra en el corazón y la meditamos con frecuencia, como lo hizo la Santísima Virgen, podremos asumir también con profunda alegría y esperanza que el mismo Dios, en quien creemos, es el que nos espera más allá de la muerte para mostrarnos su rostro glorioso.

Por otra parte, cuando meditamos las narraciones bíblicas sobre los orígenes del mundo, descubrimos que el amor de Dios está en el origen de todo lo creado. Por lo tanto, al leer las Escrituras, hemos de tener siempre muy presente que los textos bíblicos sobre la creación no son informes de personas dedicadas a investigar el origen del mundo. Los autores sagrados tenían ideas muy distintas a las nuestras en lo referente a las leyes físicas, químicas y biológicas. Por supuesto, tampoco conocían como nosotros conocemos hoy los procesos de la evolución.

No obstante, a pesar de tener ideas muy distintas a las nuestras sobre las leyes físicas y biológicas, los autores sagrados se preguntaban, como lo hacemos nosotros, por el sentido de la existencia y por el origen del mundo. Así podemos constatar que para los miembros del pueblo de Israel hay una profunda conexión entre la fe en Dios creador, la fe en la alianza de Dios con los hombres y la fe en la acción salvífica de Dios.

La experiencia de estas manifestaciones de amor, cercanía y salvación, realizadas por Dios en favor del pueblo elegido, son las que impulsan a sus miembros a confesar y a proclamar la fe en el Dios creador del cielo y de la tierra. En Él buscarán ayuda y protección en medio de los sufrimientos de la vida y de las dificultades del camino. A Él elevarán también su oración confiada: “Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra” (Sal 124).

De acuerdo con lo dicho, el cultivo de una auténtica espiritualidad cristiana tendría que ayudarnos a descubrir la presencia de Dios no sólo en su Palabra y en las celebraciones sacramentales, sino en las maravillas de la naturaleza, hasta llegar a palparlo en todas las cosas. De este modo, la contemplación de Dios en la Palabra nos permitirá descubrirlo vivo en cada una de sus criaturas y la contemplación de las criaturas nos permitirá ascender hasta la misericordia amorosa de Dios.

Con mi sincero afecto y bendición, feliz día del Señor.

+Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
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Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.