«Conducir responsablemente»

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach          Durante los meses de verano, las carreteras y autopistas se llenan de coches con motivo de las vacaciones. Bueno será que pensemos un poco en el deber cívico y moral de conducir observando las normas de tráfico, con prudencia y con sentido de solidaridad.

Las cifras del número de accidentes, de muertos y de heridos en carretera se han convertido ya en pura estadística. Se compara si son o no más que el último verano. Sin embargo, detrás de estas cifras hay personas y familias.

Todo esto debería hacernos tomar una mayor conciencia de nuestra responsabilidad cuando conducimos un coche o una moto, para obligarnos a hacerlo con la máxima prudencia y también con un sentido afinado de la justicia y del amor hacia los demás, sean miembros de la propia familia o de otras.

La mayoría de accidentes de circulación se deben a errores humanos, la velocidad excesiva, los adelantamientos prohibidos, la falta de respeto a las señales de tráfico o el hecho de consumir alcohol en exceso, principalmente. No hay duda de que conducir mal, imprudentemente o en malas condiciones físicas es una patente de homicidio o de suicidio.

Es evidente que cuando conducimos un vehículo no lo hacemos en medio del desierto, aislados completamente de los demás. Lo hacemos en las autopistas y carreteras, junto a muchas personas y familias que también circulan. Eso hace que no seamos sólo responsables de nuestra vida sino también de la vida de los demás, y tanto nuestra vida como la del prójimo no son nuestras, sino de Dios. Por eso, conducir bien es sinónimo de solidaridad. Es un deber de justicia y de amor.

Cualquier vida humana es valiosa e importante. Pero lo más triste es que la mayoría de estas víctimas son personas jóvenes, en plena primavera de la vida, y que la causa de una gran parte de los siniestros son infracciones de las normas de circulación que se pueden evitar. También es cierto que, a consecuencia de estos accidentes de circulación, aumenta mucho el número de personas jóvenes hemipléjicas, las cuales ven limitadas sus capacidades para toda la vida.

La vida y la salud física son bienes preciosos confiados por Dios. Los debemos atender razonablemente teniendo también en cuenta las necesidades de los demás y el bien común. El Catecismo de la Iglesia Católica, cuando habla del respeto a la vida corporal, afirma que «quienes en estado de embriaguez o por gusto inmoderado de la velocidad ponen en peligro la seguridad de los demás y la propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables”.

Bueno es que invoquemos la protección de san Cristóbal, pero al mismo tiempo debemos ser conductores responsables y prudentes.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

 

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.