ACCIÓN CATÓLICA GENERAL: EVANGELIZAR EN FAMILIA

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano        Acción Católica General organiza con la colaboración de la Subcomisión para la Familia y defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal un encuentro del 31 de Julio al 2 de Agosto próximos con el título: “Evangelizar en Familia”. Como recoge el tríptico que se ha preparado para el encuentro y que enmarca la intención de la convocatoria: “La Iglesia propone que la familia es un bien para la persona y un bien social. Es un ámbito de evangelización desde donde se puede construir una sociedad nueva. La familia es un marco privilegiado para descubrir la gratuidad del amor, el respeto a las diferencias, la cooperación, la comunión y la solidaridad. Pero para que esto se convierta en una forma de vivir, debemos recuperar la cotidianidad de la fe”.

San Juan Pablo II pedía a las familias, en el I Encuentro Mundial de las Familias (Roma, 1994), que fuesen ellas mismas: “familia, se tu misma”. Parafraseaba a Pablo VI cuando en la Ecclesiam Suam observaba que la Iglesia entera se había puesto a reflexionar sobre sí misma para comprender su misión y cumplirla con gozo y energía. La familia cristiana debe descubrirse plenamente conforme al Plan que Dios tiene para el matrimonio y la familia. Dentro de ese Plan, descubrimos a la familia cristiana como Iglesia domestica, es decir, como una comunidad evangelizada y evangelizadora, una comunidad en diálogo con Dios y una comunidad al servicio de la persona.

En primer lugar, la familia debe ser destinataria de la tarea de evangelización de la Iglesia, pero ella misma se convierte en sujeto activo de evangelización. En palabras del Concilio, en la familia, “los cónyuges tienen su propia vocación: el ser mutuamente y para sus hijos testigos de la fe y del amor de Cristo. La familia cristiana proclama en voz muy alta tanto las presentes virtudes del reino de Dios como la esperanza de la vida bienaventurada. De tal manera, con su ejemplo y su testimonio arguye al mundo de pecado e ilumina a los que buscan la verdad”. (Lumen Gentium  35).

La familia es también una comunidad en dialogo con Dios, que recibe su Palabra, y que busca la comunión de sus miembros a través de la donación personal. El don de sí de cada una de las personas que componen la familia, se convierte en tarea para la familia. Asumiendo esta tarea la familia descubre el gozo de la búsqueda común de la plenitud y se convierte en Buena Noticia para las demás familias. En la consecución de esa comunión es muy importante la oración familiar y la vida sacramental de la familia, particularmente la vivencia de la eucaristía y del perdón.

La familia cristiana está llamada por Cristo a servir al Reino de Dios y a difundirlo en la historia. Se concreta en la medida en que se sirve generosa y desinteresadamente a la persona: cuando su existir se desarrolla en una comunidad donde la persona es querida y valorada por sí misma, de manera gratuita, independientemente del placer o la utilidad que pueda reportar. Se puede afirmar que en el seno de la familia, en ocasiones nos quieren incluso “a pesar de nosotros mismos”, pues a eso nos mueve el seguimiento del amor evangélico concretado en la “caridad conyugal y familiar” que hace capaces a los miembros de la familia y a los esposos de amar como Dios nos ha amado. Las familias se descubren sirviendo a todos sus miembros, especialmente a los niños, los enfermos y los más ancianos, que son los más vulnerables.

Creo que la celebración de este Encuentro es una magnífica iniciativa para seguir descubriendo la fuerza evangelizadora de la familia y va muy en sintonía con el objetivo que este curso hemos desarrollado en nuestro Plan Diocesano de Pastoral. Por todo ello animo a la Acción Católica General de Teruel y a las familias cristianas de nuestra diócesis a participar en él.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.