UNA CUEVA EN EL PIRINEO

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol        Un año más he esperado con mucha ilusión acompañar en peregrinación a Lourdes a un buen grupo de fieles del Arzobispado. Durante estos días rezaremos a la Virgen por todas las necesidades nuestras y de todo el mundo, de modo especial por el viaje del papa Francisco por tierras de América Latina.

Naturalmente, en primer lugar rezaremos por los enfermos a los que acompañan tantos voluntarios, en un ejercicio de amor cristiano que en Lourdes llega a su máxima expresión. Conmueve ver cómo se establecen profundas amistades entre la persona impedida y quien cuida de ella, o entre el enfermo y sus acompañantes. Desde su cueva del Pirineo, la Madre de Dios de Lourdes bendice a todos, como en su día bendijo a Bernadette Soubirous.

También ella estuvo enferma, y padeció mucho durante los 35 años de su corta vida, antes y después de las apariciones de la Virgen en 1858, cuando apenas tenía 14 años. Fue una chiquilla pobre, asmática, roída por un cáncer de huesos, y sometida a numerosas presiones morales por parte de superiores extrañamente agresivos. Durante mucho tiempo trataron de hacerle la vida imposible, a ella y a su familia, con interrogatorios inacabables, para que negara las apariciones que, de forma tan sencilla, había confesado.

La sencillez de su comportamiento parece encontrar reflejo en el escenario que atrae cada año a millones de personas desde su canonización en Roma ante 80.000 personas, el 8 de diciembre de 1933, el día de la Inmaculada Concepción, precisamente el título que le reveló la Virgen cuando le fue preguntado por Bernadette de parte del sacerdote del pueblo.

En efecto, el escenario es una cueva en la roca, que podría evocar aquel establo de Belén, probablemente otra cueva, en la que nació Jesucristo del seno de la Virgen María.

Son lecciones de Lourdes: el gusto de la Virgen por la humildad que le lleva a aparecerse a una niña, y hacerlo en un paisaje tan natural y discreto. Y, sobre todo, la lección de caridad que nos lleva a preocuparnos de los demás, especialmente de los enfermos y necesitados, olvidándonos de nosotros mismos. Teresa de Lisieux, otra santa francesa, dijo: «Los problemas de los demás son mis problemas.»

Tenemos la experiencia de que los voluntarios de Lourdes no se limitan a ser generosos con su tiempo y su esfuerzo durante los breves días que pasan en este santuario mariano. Lourdes imprime carácter. Ya serán solidarios siempre.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.