Daos fraternalmente la paz

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo        Queridos hermanos y hermanas:

En la exhortación apostólica Sacramentum caritatis afirmaba el papa Benedicto XVI que “la Eucaristía es por su naturaleza sacramento de paz. Esta dimensión del misterio eucarístico se expresa en la celebración litúrgica de manera específica con el gesto de la paz. Se trata indudablemente de un signo de gran valor. En nuestro tiempo, tan lleno de conflictos, este gesto adquiere, también desde el punto de vista de la sensibilidad común, un relieve especial, ya que la Iglesia siente cada vez más como tarea propia pedir a Dios el don de la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana”.

Afirma el Papa que en muchos lugares se vive este rito con gran intensidad, llegando a adquirir expresiones exageradas, que provocan confusión en la asamblea, precisamente antes de la comunión. Recuerda además el Papa que el alto valor del gesto no queda mermado por la necesaria sobriedad.

Teniendo en cuenta cuanto antecede, el día 8 de junio del año pasado, solemnidad de Pentecostés, con el consentimiento del papa Francisco, el cardenal Antonio Cañizares, a la sazón Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, firmaba una carta circular dirigida a todas las Conferencias Episcopales del mundo sobre el significado ritual del don de la paz en la Misa. En dicha carta se afirmaba que, de acuerdo con los informes de las Conferencia Episcopales de todo el mundo, consultadas en mayo de 2011, se mantiene el rito de la paz en el lugar que hasta ahora ocupaba en el Ordinario de la Misa por considerarse una característica del rito romano.

El documento decía además que  “el rito de la paz llega a su significado más profundo con la oración y el contexto mismo de la Eucaristía, por lo cual darse la paz correctamente entre los participantes de la Misa enriquece su significado”. La carta trata de mejorar la praxis existente en tantos lugares, de modo que este rito exprese mejor el signo de la paz y se moderen los excesos que generan confusión en la asamblea litúrgica momentos antes de la comunión, en los que el recogimiento debe ser máximo. Por ello, afirmaba el documento que es totalmente legítimo por parte del sacerdote que preside no invitar a intercambiar un signo de paz “si se prevé que tal intercambio no se producirá de una manera adecuada”.

La carta circular pide a las Conferencias Episcopales que el rito de la paz se practique con la mayor mesura, sin crear confusión ni demasiado movimiento durante la Misa, cosa que sucede en muchos lugares. Pide también que se omitan los cantos alusivos a la paz que no están previstos en el Misal Romano y que muchas veces ralentizan o rompen el ritmo de la celebración. Pone reparos y desaconseja también el desplazamiento de los fieles a lo largo y ancho del templo para intercambiar deseos de paz. Se pide además que el sacerdote no abandone el altar para dar la paz a algunos fieles y que se evite que en algunas solemnidades o celebraciones particulares como los bautismos, las primeras comuniones, las confirmaciones y los matrimonios, ordenaciones y funerales, el rito de la paz se convierta en una ocasión más para extender felicitaciones o pésames.

Afirma el documento que la expresión «¡Paz a vosotros!» es el saludo de Jesús resucitado a sus apóstoles reunidos en el Cenáculo en la misma tarde de Pascua. Con ello, Jesús quiere expresar que la paz es fruto de su misterio pascual, de su pasión, muerte y resurrección, don que el Resucitado sigue  ofreciendo hoy a su Iglesia, reunida para la celebración de la Eucaristía, en la que los fieles se expresan el amor y la mutua caridad antes de participar en la comunión sacramental en el Cuerpo del Señor, comprometiéndose a testimoniarla en la vida de cada día.

El documento de la Congregación para el Culto finaliza sus consideraciones subrayando la importancia de implicar a los católicos en la construcción de un mundo más justo, fraterno y pacífico, lo cual  exige una comprensión  más profunda del significado  cristiano  de  la paz y de su expresión  en la celebración  litúrgica. Finalmente invita a los obispos y a los sacerdotes a considerar el significado espiritual del rito de la paz, en orden a instruir a los fieles tanto en la homilía como en la catequesis, presentado  a nuestro Señor Jesucristo como nuestra paz, la paz divina, anunciada por los profetas y por los ángeles en Belén y que Él ha traído al mundo con su misterio pascual. Esta paz del Señor Resucitado es invocada, anunciada y difundida en la celebración, también a través de un gesto humano elevado al ámbito sagrado y que por ello exige el máximo respeto y que no se puede trivializar.

Con la esperanza de que esta carta semanal ayude a todos a participar de forma más consciente en la celebración eucarística, para todos mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".