Los profesores de religión de Palencia piden que no se siga haciendo del factor religioso un argumento político

 

Comunicado de los profesores de religión de Palencia

El derecho a elegir la educación que queremos para nuestros hijos es uno de los derechos fundamentales que recoge nuestra Constitución (art. 27.3). Este derecho que los Poderes Públicos deben garantizar, no sólo permitir o consentir, forma parte de la Declaración Universal de los Derechos humanos, la cual proclama en su artículo 26.3  que “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. Es pues un derechopropio de países democráticos y desarrollados.

Desgraciadamente este derecho se encuentra amenazado en nuestra comunidad autónoma. La agresión sin precedentes a la asignatura de Religión y sus profesores con la reducción de horas que ha hecho la Consejería, el cuestionamiento constante por parte de algunos Sindicatos a su profesorado a los que supuestamente debieran defender como trabajadores que son y no maltratarles; la irresponsable insistencia en enfrentar educación pública y concertada, están ahí como datos preocupantes.

De ahí que, como profesores de religión en los Centros públicos, nuestra valoración de que la enseñanza de la religión pasa por una enorme preocupación y perplejidad ante lo que consideramos un ataque a la libertad que los padres tienen, garantizada por la Constitución, “de educar a sus hijos según sus propias convicciones morales y religiosas”. Es obvio quela LOMCE cae en una grave contradicción jurídica porque reconoce los derechos de los padres a escoger la educación que deseen para sus hijos; argumenta incluso desde los acuerdos vigentes entre la Iglesia y el Estado, aceptando que la religión debe ser considerada como asignatura equiparable a las fundamentales y ofertada en todos los niveles (Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional), pero en la práctica no la trata así. Se han recortado drásticamente los horarios, y ha quedado relegada a la condición de específica, no de oferta obligatoria, en el Bachillerato, sin la asignatura alternativa que tiene en Primaria y Secundaria.

Queremos, pues, reclamar una vuelta al espíritu de la Constitución y a su convicción por crear espacios y darnos normas de convivencia en las que quepamos todos, lejos de los frentismos propios de otros tiempos. La dimensión religiosa es un elemento constitutivo de la persona, como reconocen pensadores de la talla de Ortega y Gasset; además, es parte fundamental del bagaje cultural que todo ser humano debe conocer en su educación integral. El socialista francés Juan Jaurés, fundador del periódico L´Humanité, apuntó a su hijo a la clase de religión y le escribió una preciosa carta con las razones por las que lo hacía, aunque no compartiera las convicciones de la fe católica. ¡Ese es el modelo de espíritu abierto, capaz de entender el valor humanizador de la religión!.  Esto debe implicar un pacto educativo en el que la enseñanza de la religión no quede al albur de las ideologías de partido. El Estado tiene que defenderla, evitando que cada autonomía, e incluso cada centro, regule su enseñanza según sus intereses políticos, ideológicos o meramente pragmáticos. En último término, lo que está en juego es la libertad de los padres.

Y si pedimos más Constitución también demandamos más Europa, porque en ella podemos encontrar modelos educativos que obtienen los mejores resultados y también podemos mirarnos a la hora de superar algunos enquistamientos históricos. Así por ejemplo, en la práctica totalidad de los países europeos la asignatura de Religión forma partede los currículos escolares y se imparte con normalidad en todos los centros educativos.

Constitución y perspectiva europea son la mejor garantía para alcanzar un verdadero Pacto por la Educación que libere a nuestra Escuela de estériles debates ideológicos y sume las fuerzas de todos para bien de nuestro país. Nuestra sociedad palentina no se puede entender sin la contribución de los colegios de la red concertada o laaportación de la asignatura de Religión a la hora de completar la formación de los niños cuyos padres así lo deseen, tanto en la escuela pública como en la concertada. Suponen un beneficio para la Escuela: Pretender su exclusión del espaciopúblico es un error, no nos hace mejores.

Es preciso pasar página a conflictos que no tiene sentido que sigan siendo causa de enfrentamiento. ¡Que no haya imposiciones!. Nadie quiere imponer ninguna creencia, nadie quiere que la asignatura de Religión sea obligatoria. No se trate pues de imponer la No-Religión en la Escuela, no se niegue la libertad de los padres a la hora de elegir colegio, no se siga haciendo del factor religioso un argumento político para caldear mítines o congresos. Esas no son formas nuevas de actuar para resolver temas enquistados, ni se corresponden  con la sociedad plural y madura que decimos ser.

Por todo ello deseamos y pedimos a la nueva Junta General de Castilla y León y al próximo Gobierno Castellano-leonés,que se respete el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos; se respete la consideración de la Religión como asignatura equiparable a las fundamentales, lo que debe concretarse en el tiempo que se dedica en el horario, drásticamente reducido; y que la Religión sea ofertada en Bachillerato con su alternativa correspondiente y no como una más de las doce específicas opcionales.

Profesores de religión de la provincia de Palencia

(Diócesis de Palencia)

 

 

 

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