En comunión con el Papa, Sucesor de San Pedro (1)

vivessiliaMons. Joan E. Vives      En torno a la fiesta de San Pedro y San Pablo, celebramos el Día del Papa y la colecta del Óbolo de San Pedro, orando por él, y por su misión. En estas fechas estamos invitados a reflexionar sobre el ministerio del sucesor de Pedro, ahora el Papa Francisco, a orar por él y a contribuir con nuestros donativos a su misión evangelizadora y de caridad. Y en estos momentos, hay que rezar aún más intensamente por el Papa Francisco, cuando algunos lo discuten o no le prestan la amorosa obediencia, ignorando que es aquel que el Espíritu Santo ha puesto al frente de su pueblo como «Siervo de los siervos de Dios» (San Gregorio el Grande).

La misión del Papa es la confiada por Cristo a San Pedro, según los Evangelios: las «llaves del reino de los cielos«, con el poder de «atar y desatar» (Mt 16,19), para «confirmar a los hermanos en la fe» (cf. Lc 22, 32) y «apacentar su rebaño» (Jn 21,15-17). En el Código de Derecho Canónico se define así su función (canon 331): «El Obispo de la Iglesia Romana es el jefe del Colegio Episcopal, el Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra; en virtud de su oficio, goza de una potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y puede ejercerla siempre libremente». No es un primero entre iguales ni tampoco un primado honorífico. Es un servicio a la unidad en la fe y en la comunión.

Dos grandes claves lo interpretan: enseñanza y gobierno. Al obispo de Roma, corresponde la tarea de enseñar la verdad revelada y mostrarla a los hombres. Es una misión eminentemente positiva; no se limita a condenar errores doctrinales. El Papa realiza esta misión de enseñanza de tres maneras principales: con la palabra; mediante escritos, propios o publicados con su autorización por la Curia Romana; y mediante iniciativas institucionales para impulsar el estudio y la difusión de la fe, como se suele hacer a través de los diferentes Consejos pontificios (San Juan Pablo II). Y el Papa Francisco podría añadir: con los signos que hace, tan abundantes; signos y gestos que hablan más que mil palabras. Esta autoridad doctrinal suprema reside también en el Colegio Episcopal junto con su Cabeza, el Papa (LG25). Así se manifiesta, de manera singular, en los Concilios ecuménicos. El Concilio Vaticano I (1869-1870) enseñó que el Papa goza de infalibilidad «cuando, cumpliendo su oficio de pastor y doctor de todos los cristianos, define en virtud de su suprema autoridad apostólica, que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal» (DS 3074). Esta autoridad magisterial es la de declarar el contenido de la Revelación, como precisó ese mismo Concilio: «El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino que, con su asistencia, santamente custodiaran y expusieran fielmente la revelación transmitida por los apóstoles».

La infalibilidad propia de unas pocas definiciones –las dogmáticas– no quiere decir que las enseñanzas del Papa y del Colegio de los Obispos sean «falibles» en los demás casos. Junto a la infalibilidad, está el carisma de asistencia del Espíritu Santo, concedido a Pedro y a sus sucesores para que iluminen con acierto el pueblo cristiano. Este carisma no se limita a los casos excepcionales, sino que abarca con medida diferente todo el ejercicio del magisterio. Es lo que se llama magisterio ordinario del Papa. Por tanto, el Papa es maestro de la verdad también con su magisterio ordinario y hemos de acogerlo con todo respeto y amor.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).