SAN PEDRO Y SAN PABLO, ROGAD POR NOSOTROS

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons.  Francesc Pardo i Artigas       El día 29 celebramos la fiesta de dos pilares de nuestra Iglesia, la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo.

Me he formulado una pregunta: ¿qué nos proponen hoy a nosotros estos apóstoles de Jesús?

Su fe es nuestra fe, la fe de los apóstoles, pero me parece interesante subrayar algunas de sus actitudes porque son importantes para nosotros, pese a las grandes diferencies existentes entre su tiempo y el nuestro.

Pedro es el primero de los apóstoles, aquél a quien Jesús confió la misión de confirmar a sus hermanos en la fe; aquél que es capaz de confesar la fe reconociendo quien es Jesús; el que se hace valiente asegurando que le defenderá, el que le negará por miedo y quien le dirá hasta tres veces consecutivas que le ama, tantas como le negó.

Pablo es el gran comunicador del Evangelio. Aunque antes de ser el gran evangelizador fue su gran perseguidor. De jovencito, cuando no podía apedrear a san Esteban, por su temprana edad, se ofreció para sostener las vestiduras de los verdugos. Y precisamente inicia su conversión, cae del caballo, cuando se dirige a Damasco a detener y encarcelar cristianos, que él considera herejes  de una nueva secta.

         Todos somos evangelizadores

El papa Francisco nos ha recordado en la exhortación Evangelii Gaudium que “todo el pueblo de Dios anuncia el Evangelio, que todos los bautizados tenemos la responsabilidad de ofrecer el Evangelio de Jesús. Para hacerlo, es necesario creer en Jesús y amarlo, como Pedro y Pablo”.

–        Es necesario provocar preguntas y dar respuestas

En la región de Cesárea de Felipe, región pagana, zona de veraneo de los jefes romanos en Palestina, región de fuentes, donde era fácil que unos sencillos pescadores quedaran deslumbrados ante tanta riqueza y tantos signos del poder mundano, Jesús provoca preguntas: ¿Quién dice la gente que soy yo? Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”.

Ayudar a formular preguntas sobre el sentido de la vida y de la muerte, en relación con lo que es verdaderamente importante para vivir, es hoy una cuestión trascendental para conocer la propuesta de Jesús, la propuesta del Evangelio.

No hay respuestas sin preguntas.  Nadie escuchará la respuesta de la fe si antes no se ha formulado serias preguntas sobre su vida. Puede que de entrada no podamos ofrecer el Evangelio de Jesús, pero si ayudar a las personas —adultos, jóvenes y niños—, a formularse las grandes preguntas de la vida, que es condición indispensable para recibir y acoger la respuesta salvadora de Jesús.

Pero la pregunta fundamental es la que Jesús nos formula a cada uno de nosotros: “Y tú, ¿quién dices que soy?”. Es decir: “¿Quién dices que soy para ti?”.

Hemos de ser capaces de escuchar esta pregunta y responderla; de hacerla en nombre de Jesús a otros amigos y amigas; tal vez sea necesario acompañarla con paciencia durante años, para que otras personas puedan escucharla dirigida a ellas personalmente.

–       “El Señor me dio fuerzas para que acabase de proclamar el mensaje del evangelio, y pudiesen escucharlo todos los paganos”, escribe san Pablo.

En esta fiesta podemos estar convencidos que el Señor nos dará fuerzas para que proclamemos la Buena Nueva y puedan escucharla quienes se han alejado de la Iglesia, los que están “tocados” por criterios de una nueva situación de indiferencia, de ignorancia.

–        Hay que contar con las dificultades y sufrimientos

La muerte de los apóstoles —uno crucificado cabeza abajo y el otro decapitado— nos advierte precisamente que, desde los primeros tiempos, a los discípulos les toca sufrir la incomprensión, juicios, prisión, acusaciones… pero también tienen la experiencia de una comunidad que ora y el Señor les hace sentir la liberación.

Renovemos hoy nuestra fe en Jesús. La fe de Pedro y Pablo, la fe apostólica.

La fe garantizada por el papa Francisco, los obispos y toda la Iglesia.

Ayudémonos mutuamente a vivir esta fe, para que sea experiencia gozosa de salvación y fuerza para amar.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 406 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.