SAN JUAN BAUTISTA

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      Una vez el papa Juan XXIII recibió en audiencia a Rada, hija de Kruschev, y a su marido, que por entonces era director de Pravda. Al final de la entrevista le preguntó a ella cómo se llamaban sus hijos. Nikita, Serguei, Sofía, Iván – enumeró la madre.

El Papa ponderó la hermosura de los nombres, pero hizo hincapié en el último: «Iván es el mío, Juan. Usted sabe cómo me gusta este nombre. Es el de mi padre, del patrono de mi pueblo, del seminario en el que me eduqué, de la catedral de la que soy obispo: San Juan de Letrán… Cuando vuelvan a casa –espero que los otros no se lo tomen a mal- tenga una caricia especial para Iván».

Hay también muchos Juan en nuestras familias y en nuestros círculos de amigos. Es un nombre muy popular y querido que responde, mayoritariamente, a la devoción al Bautista.

Nos emociona pensar en este santo de la primera hora, eslabón entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Un hombre recio, capaz de vivir una vida de sacrificio, humilde hasta considerarse indigno no solo de bautizar a Jesús, sino de desatarle la correa de sus  sandalias; pero a la vez con una valentía que le llevaba a proclamar la verdad sin tener en cuenta los posibles perjuicios personales, incluso en presencia de Herodes, que le hizo decapitar.

El sobrenombre de «Bautista», se lo ganó a orillas del Jordán, cuando bautizaba con agua a aquellos que se acercaban, después de recibir su llamada a la penitencia, con deseos de comenzar una vida nueva de relación con Dios.

El bautismo no es otra cosa que la manifestación más clara, junto con el sacramento del perdón, de la misericordia de Dios. La pila bautismal suele colocarse a la entrada de las iglesias para señalar, incluso físicamente, que este primer sacramento es la puerta de entrada en la comunidad de fieles que tiene por cabeza a Jesucristo.

El «id y bautizad» mandado por Cristo antes de ascender al Cielo, fue observado siempre por la Iglesia como el mejor don que puede ofrecer. Pablo y Silas bautizaron a su propio carcelero; Felipe, a aquel personaje etíope que viajaba en una carroza; san Fructuoso hizo lo propio con Rogaciano, el catecúmeno que se lo pide pocas horas antes de que el obispo fuera martirizado en nuestro Anfiteatro…

Son incontables los ejemplos, desde la primitiva cristiandad hasta hoy. Y así debe ser en el futuro. No privemos ni retrasemos a los niños la recepción de este don maravilloso.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.