50 años peregrinando a Lourdes. 50 años de servicio, plegaria, fraternidad y alegría – 21 junio 2015

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas        Este domingo iniciamos la que será la quincuagésima peregrinación de nuestro obispado a Lourdes, tras la fundación de la Hospitalidad.

Son 50 años de la “misión” que la Iglesia nos ha confiado, de acercar a los enfermos a la casa de la Madre —a la que llamamos acertadamente “Salud de los Enfermos”— para que los acoja y les ofrezca a Jesús, su hijo, ofreciéndoles siempre, en tanto que Hospitalidad, la ternura, el acompañamiento y el servicio que se merecen.

Deseamos vivir esta peregrinación en actitud de acción de gracias. Todo lo que haremos estos días en Lourdes manifiesta, como primera actitud, nuestro agradecimiento.

–         Acción de gracias a Dios que nos ha llamado para ofrecer este servicio, que no es otro que participar de la misión de la Iglesia desde la Hospitalidad. 

–         Acción de gracias a la Virgen de Lourdes porque siempre nos sentimos acogidos, acariciados y envueltos con su amor maternal. Conmueve y edifica contemplar a los enfermos y peregrinos orando emocionados ante la imagen en la gruta, o cuando pasan bajo ella tocando la roca. Posiblemente muchos no hayan sido curados por completo de sus dolencias corporales, pero la mayoría sí que nos hemos sentido sanados de otras enfermedades, como el desánimo, la desesperanza, la soledad, el abandono. Y, por encimo de todo, nos hemos sentido confortados y acariciados por la actitud maternal de la Madre, que es “Salud de los Enfermos”. 

–         Acción de gracias a los enfermos porque han confiado y confían en nosotros. Confían en la Hospitalidad, en sus responsables,  en los brancadiers, enfermeras, jóvenes, sacerdotes…, porque han experimentado que la Hospitalidad es aprecio, servicio bien hecho, confianza, plegaria, celebración… Con frecuencia, son los enfermos quienes nos evangelizan, porque con sus actitudes, con su fe, han sido y son testimonios del Evangelio de Jesús ante todos nosotros. Muchos, quizás por primera vez, contemplan como se vive en cristiano la angustia y el dolor en tales situaciones. 

–         Gracias a todos los responsables, voluntarios, equipo médico, enfermeras, brancadiers… que estáis al servicio de los enfermos hasta el agotamiento. Gracias a todos aquellos que han formado o formáis la Hospitalidad porque nos ayudáis y estimuláis a estar —a semejanza de Jesús— junto a los enfermos para servirlos, acompañándolos a la casa de la Madre de Lourdes, la Virgen de la Salud.

Gracias porque verificamos el Evangelio.  Nos damos cuenta de que las narraciones evangélicas de Jesús con los enfermos se escriben hoy de nuevo por medio de la Iglesia, y concretamente por la Hospitalidad, la Pastoral de la Salud … Aquello en que creemos y celebramos, lo vivimos junto a los enfermos como experiencia liberadora.

 –  Gracias, porque así mostramos como nos amamos entre nosotros y  como amamos a los demás, y muy especialmente a los más débiles.

La Hospitalidad ejerce su misión representándonos a todos los que formamos la Iglesia Diocesana de Girona. Estos días, todos los que formamos Iglesia estamos, de una forma u otra, con los enfermos, y renovamos nuestro compromiso de amarlos y servirlos.

50 años peregrinando a Lourdes.

50 años de misión.

50 años de amor y servicio a los enfermos.

50 años de fraternidad.

¡50 años de alegría!

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 407 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.