Yo voy al Seminario

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

«Yo voy al Seminario» es el título de la última campaña de nuestro Seminario Menor para ofrecer a jóvenes, padres y sacerdotes el Seminario como centro de referencia diocesano que ofrece una formación académica, humana, cristiana y de discernimiento vocacional. Por eso, el folleto de presentación, magníficamente diseñado, recuerda que «el Seminario Menor es una comunidad educativa, cristiana y vocacional destinada a cultivar la semilla de la vocación de aquellos niños y jóvenes con verdadera inquietud por descubrir qué es lo que Dios quiere de ellos».

En este párrafo se resume la esencia de lo que es el Seminario Menor. En efecto, se trata de una comunidad educativa:los seminaristas dedican gran parte del día a su formación intelectual, de manera personalizada, con un excelente equipo de profesores. Día a día, por medio de la formación diaria, crecen en virtudes y van madurando como personas, en responsabilidad y libertad. Es una comunidad educativa cristiana en la que Dios es el centro del Seminario; por eso, los seminaristas diariamente dedican un buen tiempo a la oración, a la escucha de la Palabra, a la celebración de la Santa Misa y a la adoración eucarística, etc. en orden a su madurez como cristianos. Y es comunidad educativa de discernimiento vocacional porque los seminaristas son ayudados a descubrir lo que Dios quiere de ellos y si Él les llama a ser sacerdotes.

El Seminario Menor es el sitio ideal para los jóvenes inquietos de nuestras comunidades cristianas que quieren vivir conscientemente su vida, plantearse seriamente su fe y, desde esa vivencia, hacerse la pregunta por su futuro vocacional: «¿qué quieres, Señor, de mí?».Eso sí, esta pregunta debemos ayudar a que se la hagan todos nuestros niños, adolescentes y jóvenes, sin ningún miedo, con apertura y sinceridad de corazón. Debemos ayudarles a que, si descubren que Dios les llama por el camino del sacerdocio ordenado, encuentren en nuestras parroquias y en el Seminario la ayuda que necesitan para cultivar su vida cristiana y responder con generosidad a esa llamada.

La campaña va dirigida también a los padres cristianos a quienes no sólo no les importaría que Dios llamara a un hijo suyo al sacerdocio ministerial sino que se sentirían felices. A ellos, el Seminario les pide que den el primer paso y animen a sus hijos a ir allí para aprovechar todo cuanto a nivel humano, religioso y vocacional van a recibir. Los padres no deben tener ningún miedo a que en el Seminario se oriente a sus hijos por donde ellos no quieran; pero en el Seminario sí que les van a ayudar a hacerse un planteamiento vocacional serio, en libertad, escuchando la voz de Dios como lo primero, para que ellos decidan personalmente. Queridos padres: debéis secundar y apoyar la formación que están recibiendo vuestros hijos en todas sus facetas, no sólo en lo intelectual y humano sino también en lo específicamente religioso y vocacional. Las vacaciones y fines de semana que los seminaristas pasan en casa no pueden ser periodos de olvido de lo que se vive en el Seminario sino la hora de la continuidad para que estos tiempos no supongan una ruptura y los chavales no tengan que estar recomenzando casi de cero cada vez que regresan al Seminario.

Además, la nueva campaña vocacional es una llamada a los sacerdotes diocesanospara que vivan su ministerio con alegría y autenticidad, orgullosos de ser lo que son, para que su testimonio anime a niños, adolescentes y jóvenes a preguntarse «¿por qué no puedo ser yo como el cura de mi parroquia?». Nosotros sabemos mejor que nadie que son muy necesarias las respuestas vocacionales de jóvenes inquietos y atrevidos que tomen el relevo en la tarea que dejan otros hermanos sacerdotes: ¡el mundo nos necesita! Seguro que vosotros, queridos sacerdotes, conocéis familias con chavales de corazón grande, tal vez monaguillos que están a vuestro lado: ¡animadles a ir al Seminario! ¡Dadles la oportunidad de discernir en conciencia la llamada del Señor!

Queridos diocesanos: os garantizo que los seminaristas actuales están muy contentos en el Seminario. Ellos, sean sacerdotes si el Señor les llama por este camino u opten por otro distinto si ven con sinceridad que es el camino por el que Dios les llama, van a recordar siempre y positivamente la formación recibida en el Seminario.

¡Niños, adolescentes y jóvenes: animaos a ir al Seminario! ¡Padres: animad a vuestros hijos! ¡Sacerdotes: buscad y animad chavales entre las familias de nuestras parroquias o jóvenes más maduros para descubrir lo que Dios quiere para ellos en nuestro querido Seminario! Poneos en contacto con el Seminario y con su equipo de formadores. Sabemos que las vocaciones al sacerdocio ordenado son don de Dios pero también dependen de la promoción vocacional que nosotros hagamos. Cumplamos con nuestra responsabilidad porque no todo depende de nosotros pero Dios cuenta también con nosotros para que surjan nuevas respuestas a la llamada vocacional al sacerdocio ministerial.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.