La precariedad laboral

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach          El Papa Juan Pablo II, en una de sus encíclicas sociales -la titulada Laborem exercens-, recordó un principio que la Iglesia enseña siempre: la prioridad del trabajo frente al capital. Este principio tiene plena actualidad en este tiempo de tanto paro y de tanta precariedad laboral.

Con motivo del pasado 1 de mayo, los movimientos obreros cristianos de Cataluña y Baleares y las delegaciones de Pastoral Obrera de las diócesis de Cataluña hicieron una declaración en la que reconocen que el paro baja en varias comunidades autónomas, entre ellas Cataluña. Sin embargo, detrás de esta noticia siguen habiendo más de 4.450.000 personas en paro. Y los cristianos presentes en el mundo obrero se preguntan: ¿qué hay detrás de este hecho? ¿Cuántos puestos de trabajo indefinidos se han destruido y han sido sustituidos por empleos precarios?

Estos movimientos denuncian que la precariedad laboral cada vez repercute más fuertemente en las personas, las familias y la sociedad. Incertidumbre, inseguridad e inestabilidad emocional y económica que derivan en problemas de salud físicos y psicológicos. Se produce también una dependencia de la familia y de entidades sociales y caritativas que impide tener un proyecto de vida personal.

Estos movimientos también constatan dificultades para ejercer la función educativa y de apoyo de la propia familia y un crecimiento de la pobreza, con las dificultades para vivir el trabajo con plenitud o el miedo constante a perderlo.

El Papa Francisco se ha manifestado en varias ocasiones contra lo que él llama una «economía de exclusión». En su exhortación programática titulada Evangelii Gaudium (n. 53) dice: «Así como el mandamiento de no matar establece un límite claro que asegura el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir no a una economía de exclusión y desigualdad de ingresos. Es una economía que mata. Es increíble que no se haga noticia de que un viejo que se ve obligado a vivir en la calle, muere de frío, mientras que una bajada de dos puntos en la bolsa sí aparezca como titular.»

El trabajo es un derecho fundamental, no una limosna. Debemos hacer nuestra la causa de Jesús, que levanta siempre la persona humana en su dignidad; el trabajo debe promover la humanización y la solidaridad.

No obstante las dificultades presentes, los cristianos en el mundo obrero invitan a actuar con esperanza. «Queremos recordar -dicen- que lo que somos es gracias a muchos hombres y mujeres conscientes de su dignidad obrera, que lograron muchos avances en el terreno laboral, sindical, social y cultural… Como cristianos y cristianas comprometidos en el mundo del trabajo, estamos convencidos de que no nos equivocaremos nunca cuando nos ponemos al lado de las personas que más sufren la explotación laboral, la discriminación y el paro, y queremos reafirmarnos en este compromiso.»

Sería urgente -lo he dicho muchas veces- que se pudiera llegar a un pacto de todas las fuerzas sociales del Estado para iniciar un proceso que llevara a unas iniciativas creativas para encontrar alternativas al paro, la pobreza y la desigualdad. Nos jugamos la salud y el futuro de nuestra sociedad.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.