¿Cómo vive y crece la Iglesia?

agusti_cortesMons.  Agustí Cortés        Nos hacemos esta pregunta “¿cómo vive y crece la Iglesia?”, en un contexto muy preciso: el momento que atraviesa nuestra Iglesia. Aunque esta visión puede ser muy discutible, no son pocos los que afirman que nuestra Iglesia va camino de convertirse en –o ya lo es– una minoría cada vez más inoperante, absorbida por poderes dominantes, sin relevancia en la sociedad, un pequeño residuo de épocas pasadas y superadas.

El profeta Ezequiel nos dejó una imagen, digna del mejor catequista, para explicar cómo ha de vivir y crecer el Pueblo Elegido en situación de “estrechez”. Siglo VI antes de Cristo. Egipto y Babilonia se disputan la hegemonía del medio oriente e Israel se ve sometido a reyes extranjeros, primero a Necao, rey de Egipto y después a Nabucodonosor, rey de Babilonia: los reyes israelitas son desterrados y el pueblo, sometido a vasallaje, ha de sufrir dirigentes impuestos por los dominadores. El rey Sedecías, desterrado en Babilonia, busca el apoyo político de Egipto, faltando al compromiso de sumisión con Nabucodonosor. Éste reacciona marchando sobre Jerusalén, conquistándola y sometiendo a todo Judá. El profeta Ezequiel interpreta la situación desde la mirada de Dios:

– Sedecías ha buscado la salvación mediante una maniobra política, pretendiendo el apoyo del poder de una de las facciones enfrentadas.

– Esta maniobra significa traicionar un pacto firmado anteriormente.

– El Pueblo de Dios ha de buscar la salvación en otra parte y por otro camino.

Los dos reyes dominadores son como águilas gigantes y vistosas; Israel es un tallo de cedro que fue arrebatado por una de ellas y plantado junto al propio río; pero se convirtió en una vid que buscó su alimento junto al río de la otra águila… Esta vid no podrá prosperar… Así dice el Señor:

“Tomaré también la punta más alta del cedro; arrancaré un retoño tierno de la rama más alta y lo plantaré yo mismo en un monte muy elevado, en el monte más alto de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico. Animales de toda clase vivirán debajo de él, y aves de toda especie anidarán a la sombra de sus ramas. Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor. Yo derribo el árbol orgulloso y hago crecer el árbol pequeño. Yo seco el árbol verde y hago reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo cumplo” (Ez 17,22-25).

El Pueblo ha sido infiel al pacto con el Señor, no se ha fiado de Él, ha traicionado la promesa. Las estrecheces y el sufrimiento que padece son realmente una humillación. ¿Cómo saldrá de esta postración?

Ha de saber el Pueblo que aquello que busca en el poder mediante maniobras políticas, aprovechando el enfrentamiento entre las naciones dominantes, acabará en fracaso: el poder engullirá su lozanía y acabará muriendo. ¿Por qué no acepta, con humildad y docilidad, la situación doliente que vive, como un momento de purificación y de vuelta a Dios?

Será el mismo Dios quien tomará un retoño del cedro más alto y lo plantará en el lugar que le corresponde. Él lo hará. Y su acción será muy distinta a la de los poderosos reyes. El Pueblo será realmente como un cedro tan grande que servirá de cobijo a todo tipo de aves. Todos los pueblos y naciones hallarán en él su hogar.

La Iglesia tendrá que aprender cuáles son los caminos errados y deberá recordar que “el Señor humilla el árbol elevado y eleva el árbol humilde”. Siempre obró Dios así. Bien lo sabía María y así lo cantó para nuestra memoria y nuestro gozo.

Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
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Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.