Preparando el verano

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas    Los escolares y estudiantes aprovechan las últimas semanas del curso escolar viviendo con preocupación e inquietud el momento de los exámenes finales. Pese a ello, también piensan en los meses de verano, las posibles visitas, excursiones, desplazamientos, lugares donde pasar unos días de vacaciones ya sea en la playa o en la montaña… Es por eso que me permito estas indicaciones con la intención de que os sean útiles a la hora de preparar el verano.

1. En primer lugar, las personas. Las actividades que programemos han de contribuir a la realización de la persona, no pudiendo olvidar todas aquellas dimensiones fundamentales para conseguirlo: la afectiva, la comunidad familiar, la comunicación, la cultura, el disfrute de la naturaleza, la social, la religiosa y trascendente, la solidaria. No se puede pensar únicamente en el propio bienestar. Debemos pensar en el “bienestar” de todos aquellos que caminan junto a nosotros y que tendremos muy cerca durante los próximos meses. Si no planificamos teniendo en cuenta el prójimo, los demás, puede que tampoco consigamos lo que deseamos y necesitamos. El “yo” siempre se ha de pensar “con los otros”. 

2. El verano ha de serlo para toda la familia. Todo el año vivís en familia los que tenéis suerte de tenerla y de compartir con ella el día a día, con sus momentos de gozo, de preocupaciones, de sufrimiento, de esperanza… Debemos pensar en un verano para toda la familia, que no significa que cada cual no pueda hacer lo que quiera, o que pueda satisfacer todos sus deseos, pero sí que exige tener muy presente a cada miembro de la familia, con sus necesidades, prioridades, aficiones y posibilidades. Se pueden encontrar muchos momentos para disfrutar en paz de la alegría de la vida familiar, sin la presión del día a día. Un cierto eslogan o consigna podría ser: “¡Un verano para nuestra familia!”.

3. Tiempo para gozar de la naturaleza, la cultura…

El verano es un tiempo oportuno para el disfrute de la naturaleza. Debemos aprender a contemplarla y respetarla. Contemplar va más allá de una simple mirada: exige admirar. En la playa, en la montaña, en el campo… ejerce la contemplación, goza de todo lo que se te ofrece de forma gratuita y descubre la primera carta de amor que Dios te ha dirigido. Ahora bien, hay que respetar la naturaleza. No arrojemos residuos por todas partes, no hagamos añicos la flora o maltratemos la fauna y sus espacios vitales. Respetando la naturaleza nos respetamos a nosotros mismos y a los demás.

También podemos planificar descubrir nuestro patrimonio cultural para conocerlo, amarlo  y admirarlo gozando de él. 

4. Tiempo para ejercer las obras de misericordia.

Tal vez sea conveniente recordar y actualizar algunas de estas obras: visitar a los enfermos, dar a quien lo necesita, aconsejar, consolar, perdonar, corregir, orar… 

5. Un tiempo para descansar, un tiempo para fiesta.

Descansar es necesario, también lo es la fiesta, pero permitiendo también a los demás que descansen y hagan fiesta. Piensa durante la noche que tú podrás despertarte más tarde al día siguiente, y que otros tendrán que hacerlo de madrugada, y tienen derecho a su descanso, para poder trabajar y servir mejor a los demás. 

6. Un tiempo para intensificar la vida cristiana.

Jesús siempre te acompaña: no lo olvides durante las actividades que realices a lo largo del verano. Por eso será bueno que participes de la Eucaristía del domingo, estés donde estés. Siempre somos de Cristo, somos cristianos: en verano, en invierno… cada día. Cuando entres en una iglesia, no te limites a contemplar su belleza o su patrimonio. Busca un momento de plegaria, de comunicación personal con el Señor.

Disponer de un tiempo más libre de obligaciones no significa que todo esté permitido. Recuerda tus compromisos, tu dignidad y la dignidad de cada persona.

Piensa y prepara lo necesario para vivir un verano provechoso.  

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.