¿Qué haces con tu hermano?

Mons. Joan PirisMons.  Joan Piris        Todos sabemos que difícilmente puede existir una convivencia pacífica cuando tantas personas no pueden vivir como pide la plena dignidad humana. Tampoco es aceptable un mundo donde imperan relaciones sociales, económicas y políticas que favorecen a unos a costa de los demás, sin reconocer que todo el mundo es igual en dignidad porque todos hemos sido creados a imagen de Dios, nuestro Padre común. Para los cristianos esto debe ser innegociable y es preciso que siga resonando en nuestras conciencias el lema de la Campaña de Cáritas de este año: «¿Qué haces con tu Hermano?».

Podemos y debemos trabajar juntos para hacer progresar el bien común y amarnos como hermanos, pero hay que hacerlo con una actitud de fondo que asegure la promoción de relaciones justas: es básico amar y vivir la justicia. Los lazos de caridad, que nos impulsan a apoyar permanentemente a aquellos que sufren, hacen necesaria una actitud de solidaridad social y al mismo tiempo un posicionamiento y denuncia ante las situaciones sociales y políticas injustas. El cristiano y la misma Iglesia están llamados a ser levadura y signo visible de una nueva humanidad asumiendo y practicando un estilo profético de vida y acción. Esto supondrá siempre denunciar la injusticia y sostener la esperanza de los hombres y mujeres cansados ​​y despreciados. Supondrá amar y servir a los hermanos con humildad, desde la sencillez y sin paternalismos, reconociendo en ellos al mismo Cristo, a veces muy desfigurado. Supondrá promover una verdadera comunión entre las personas y los pueblos estableciendo verdaderas relaciones de justicia y solidaridad.

Conocemos la dolorosa realidad de exclusión social que tantas personas sufren en nuestra sociedad. Es un fracaso evidente del actual modelo social y es una fuerte llamada de atención a revisar nuestra escala de valores como ciudadanos. Y también a cuestionar las lógicas que se utilizan a la hora de combatir la pobreza y la exclusión. Parece que la cultura que compartimos está llena de complicidades, silenciando, tapando o restando importancia a comportamientos que son impresentables, y no todo vale. Hay que reivindicar la dimensión moral de todas nuestras opciones y tener muy presente también las implicaciones que conlleva y sus consecuencias. Y esto vale igualmente para cada uno de nosotros.

A la luz de la Evangelii Gaudium (cfr.53-60), hay que decir no a una economía de la exclusión y la desigualdad y a la globalización de la indiferencia. Hay que ser conscientes de que vivimos una profunda crisis antropológica que niega, en la práctica, la primacía del ser humano reduciéndolo demasiadas veces a una sola de sus necesidades: el consumo. Detrás de esta actitud se esconde el rechazo de la ética y el rechazo de Dios. Y el Papa Francisco nos exhorta a la solidaridad desinteresada y a un giro de la economía y las finanzas hacia una ética a favor del ser humano. El sistema social y económico es injusto en su raíz y esta injusticia tiende a esparcir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca. Cuando el mal cristaliza en estructuras sociales injustas no puede esperarse un futuro mejor.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.