La Vida Consagrada y el año jubilar Teresiano

braulioarztoledoMons. Braulio Rodríguez         Escribo pensando en la vida de las Monjas Contemplativas y el don que supone para la Iglesia entera su consagración, sus personas; pero viendo también sus problemas, sus dificultades, su dolor por la falta de nuevas vocaciones. Es bien triste ver llorar a Hermanas porque monasterios de muchos siglos no pueden seguir y hay que buscar soluciones para que ellas puedan vivir su consagración con paz y con la alegría de darse del todo al Señor. Os pido, hermanos diocesanos, oración y ayuda para actuar según Dios en todos estos casos.

Pero no quiero quedarme en este aspecto del asunto. No me resisto en dirigirme a todos vosotros para que la Iglesia en Toledo nunca olvide la belleza de la vocación contemplativa que está contenida en aquella expresión tan fuerte y rotunda de Santa Teresa de Jesús: “Sólo Dios basta”. ¿Qué está diciendo la Santa? Sería muy poco acertado la opinión que viniera a decir: “Deja todo lo humano, sólo pienses en Dios”. ¿Acaso Dios no es todo, Aquel que hace amable todo lo creado? Para quien entra en el claustro y ofrece su vida para la vida de la Iglesia, para la felicidad de todos, ¿no se cumplen sus deseos de plenitud humana y divina? ¿Se trata de oponer Dios a sus criaturas, sobre todo a los hombres y mujeres? Sinceramente no. Se trata de que nada es comparable ni equiparable a Dios; que sin Dios, manifestado por Cristo en el Espíritu Santo, nada es estable, ni amable y todo se vuelve contra nosotros.

Santa Teresa, como tantas santas mujeres contemplativas, no envidian a nadie y se sienten plenas y realizadas como mujeres. “Sólo Dios basta” tiene el rostro concreto de Jesús, el Hijo de Dios, que, en confesión de san Pablo “me amó y se entregó por mí”. Como expresa una monja clarisa: “Cuando el Señor irrumpió en mi vida, no podía imaginar lo mucho que Dios había soñado para mí, ni la preciosa historia de salvación que me tenía preparada, a través de la cual, como María y junta a Ella, me invitaba a proclamar su grandeza, desde la vida contemplativa claustral, escondida con Cristo en Dios (cfr. Col 3,3), y dedicada sólo a Él”. Y prosigue: creía que “lo tenía todo” hasta que Jesús pobre y crucificado se me hizo el encontradizo, y hubo una experiencia con Él particularmente fuerte, inefable. “Sólo Dios basta” es la clave –nos dicen las contemplativas- para salir de uno mismo y lanzarse con decisión, empeño y valentía hacia tantas periferias que la vida ofrece, cerca o lejos, en el propio ser o en los que nos rodean. Como si el claustro hubiera sido impedimento alguno para que Santa Teresa del Niño Jesús volara hacia todas partes, hacia las misiones o para llegar hasta aquellos que necesitaban lo que más nos falta: sentido de Dios y su amistad. Como si Santa Teresa necesitara diversiones para pasar su tiempo, y no hubiera querido vivir mil vidas para la donación que supone el ejercicio activo de la caridad, o la oración continua o la intercesión permanente, en la acogida o en la ofrenda de su vida.

Las Monjas contemplativas no necesitan apenas nada: saben dónde encontrar ayuda y socorro: en su Señor. Han escogido la mejor parte. Eso es verdad. Pero es verdad que su vida y sus casas son monumentos que muestran una cultura valiente y evocadora que podemos perder, si entre todos no abordamos el tema siguiente: la vida centrada en Cristo, como el tesoro escondido; la vida entregada “para siempre”, de por vida, es posible y necesaria. Estamos cansados de muchas vaciedades, cosas que nos aturden y no llenan. Demos gracias a Dios por el don de la vida consagrada de las monjas contemplativas, que tanto embellece el Rostro de Cristo, que resplandece en su Iglesia.

X Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.