Jesucristo vivo y realmente presente

martorell7Mons.  Julián Ruiz Martorell          Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

La solemnidad del “Corpus Christi” nació con el objetivo de reafirmar la fe del pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el sacramento de la Eucaristía. En ella adoramos, alabamos y damos públicamente gracias al Señor, porque en la Eucaristía Jesús sigue amándonos hasta el extremo, hasta el don de su cuerpo y de su sangre.

Veneramos con entusiasmo y amor la presencia del Señor en la Eucaristía. Y hacemos nuestra la intención explícita de Cristo de que nosotros actualicemos cada día su actitud vital, es decir, compartirnos, darnos, entregarnos, ofrecernos por los demás. La auténtica Eucaristía se prolonga en un amor activo y manifiesto, en gestos explícitos de caridad.

En la Eucaristía se expresa el “amor más grande” que impulsa a dar la vida por los hermanos. En la Eucaristía el Señor se hace alimento para la humanidad hambrienta. Se dirige al corazón del hombre que se siente peregrino y sediento, al corazón que suspira por la fuente de la vida, al corazón que anhela la verdad.

La auténtica alegría consiste en reconocer que Cristo se queda con nosotros, hasta el final de los tiempos, como compañero infatigable de camino. Se nos regala como pan de vida, nos sostiene fielmente en nuestra peregrinación vital, y nos promete la vida eterna.

No es el alimento eucarístico el que se transforma en nosotros, sino que somos nosotros quienes somos cambiados misteriosamente por Cristo, con Cristo y en Cristo.

“La Iglesia vive de la Eucaristía desde sus orígenes. En ella encuentra la razón de su existencia, la fuente inagotable de su santidad, la fuerza de la unidad y el vínculo de la comunión, el impulso de su vitalidad evangélica, el principio de su acción evangelizadora, el manantial de la caridad y la pujanza de la promoción humana, la anticipación de su gloria en el banquete eterno de las Bodas del Cordero” (Instrumentum Laboris de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos: La eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia, nº 1).  Celebramos en esta jornada el “Día de la Caridad”. La participación plena, activa y fructuosa de todo el pueblo de Dios en la Eucaristía se vive de un modo consciente, piadoso y auténtico cuando extiende el amor de Dios a todos los hermanos, especialmente a quienes más sufren. No podemos decir que amamos a Dios, a quien no vemos, si no amamos al hermano, a quien vemos padecer a nuestro lado.

La Eucaristía nos impulsa a compartir lo que tenemos con caridad cristiana, con todas las personas que encuentran numerosas dificultades para sobrevivir. La Eucaristía nos enseña a promover una auténtica cooperación con los pobres, para que a través de los frutos de su trabajo y de nuestra colaboración puedan vivir una vida digna.

Cada cristiano es signo visible de la caridad de Cristo hacia cuantos pasan necesidad material y espiritual. Cada forma de caridad personal y organizada en la Iglesia encuentra su punto de referencia en el amor sacrificial de Cristo. Cáritas es la misma Iglesia en el ejercicio de su amor y servicio a los pobres, a los más desfavorecidos y necesitados.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.