“SÓLO DIOS BASTA” EN LA JORNADA PRO ORANTIBUS

ginesgarcia2Mons. Ginés García Beltrán          Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
La solemnidad de la Santísima Trinidad ha sido elegida en la Iglesia para celebrar en el misterio mismo de Dios, el don de la vida contemplativa. Es una oportunidad para acercarnos a aquellos hermanos y hermanas nuestros que han dedicado su vida a la alabanza divina y al amor fraterno en la contemplación. Los contemplativos son una riqueza para la Iglesia.
Este año la Jornada Pro Orantibus –por los contemplativos- tiene un marco muy singular: por una parte, el Año de la Vida Consagrada; por otra, el V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, una gran contemplativa, maestra de oración, además de reformadora del Carmelo. Por eso, el lema elegido para la Jornada está tomado de una de las palabras más conocidas y de más calado espiritual de la Santa de Ávila: “Sólo Dios basta”.
  Con su vida, los contemplativos en la Iglesia, nos recuerdan que Dios es lo primero. Todo en la vida tiene y necesita su fundamento, también la existencia humana. El fundamento de la vida de un creyente es la convicción cierta que Dios lo ama, que su amor es el primero –“Él nos amó primero”-; así el hombre convencido y consolado por este amor construye su vida sobre esa experiencia que lo funda: el amor. La vida contemplativa es una vocación al amor primero; es elegir el fundamento y vivir de él y para él; no es una huida del mundo sino una entrega a lo que de verdad importa, a Dios.
  El primer mandamiento dice: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Es la consecuencia de haber experimentado el amor de Dios que sólo puede tener como respuesta el amor mismo; si Dios me ama, yo debo amar a Dios. Es la respuesta del corazón, de todo lo que somos, a la maravilla del amor hasta el extremo del Dios que se ha manifestado en su Hijo, Jesucristo, y en su entrega. Nadie pierde porque nuestro amor primero sea para Dios, todo lo contrario. Cuando se ama a Dios sobre todas la cosas ganan los demás, porque los amamos con el amor de Dios. Dios no roba nada al hombre, Dios lo da todo. Sólo Dios basta. Cuántos agobios y vacíos, cuántas soledades e incomprensiones podrían ser vencidas desde el amor a Dios. Las cosas, por muchas e importantes que sean no llenan el corazón del hombre, sólo Dios puede llenar nuestro corazón, pues el corazón humano está hecho por sus manos y con su horma. Encontramos nuestra medida cuando nos dejamos hacer por Dios. Este es el testimonio de los contemplativos.
  Los religiosos dedicados a la contemplación ponen el centro de su vida cotidiana en la oración. La oración es un gran bien, Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, nos lo enseña: “el gran bien que hace Dios a un alma que la dispone para tener oración con voluntad (…), que no es otra cosa la oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama” (Vida 8,5). “Cuando los tiempos son «recios», son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf.Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 213). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida 1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «solo Dios basta» (Poesía 9)”, son palabras del Papa Francisco al Obispo de Ávila con motivo del V centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús.
Os invito a todos, queridos diocesanos, a tener cerca los cuatro monasterios de vida consagrada que hay en nuestra diócesis. Pidamos por las monjas que viven en ellos, como ellas piden por nosotros; y vamos a decirle al Señor que toque el corazón de los jóvenes para que escuchen su llamada a seguirlo en la vida contemplativa.
María, la que guardaba todo meditándolo en su corazón, anime a nuestros contemplativos para seguir entregando su vida hasta el final. Que ella sea su ejemplo e intercesora.
 Con mi afecto y bendición.
+ Ginés García Beltrán,
Obispo de Guadix
Mons. Ginés García Beltrán
Acerca de Mons. Ginés García Beltrán 94 Articles
S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985. Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006. De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008). Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005). El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014. En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social. El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.