El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

yanguas_cuencaMons. José María Yanguas       Queridos diocesanos:

En el día de Pentecostés, cincuenta días después de la Pascua del Señor, inicia la Iglesia su andadura en el mundo. Animada por el Espíritu Santo, enriquecida con sus dones, da comienzo a su misión de continuadora de Jesús en el mundo, encargada de hacer llegar su salvación, su Evangelio y su gracia, hasta los últimos confines del mundo. Por eso, este domingo de Pentecostés se invita a todos los discípulos de Jesús a tomar conciencia de la misión que el Señor ha confiado a su Iglesia, a todos quienes hemos sido llamados, convocados a formar parte de ella. Celebramos hoy, en efecto, el día de la Acción Católica y del Apostolado seglar.

Se ha dicho y repetido que el nombre de cristiano es nombre de misión; que quien ha recibido la vida misma de Jesús en el Bautismo y ha entrado así a formar parte de la Iglesia, ha recibido contemporáneamente la misión de anunciar el Evangelio de Jesucristo y la tarea de instaurar el Reino de Dios en este mundo. La continuación de la obra de la reconciliación entre Dios y los hombres y de la comunión de todo el género humano realizada por Jesús ha sido puesta en nuestras manos, confiada a toda la Iglesia y a cada uno de los discípulos. Dios nos ha dado la tierra como heredad para su renovación. A todos los hijos de la Iglesia nos corresponde la tarea de colaborar con Cristo en su misión redentora. Es parte integrante de nuestra vocación cristiana, algo inherente a nuestra condición. No hay, en efecto, auténtica vida cristiana sin que esté presente en ella el afán de anunciar el Evangelio, de acercar las almas a Dio y de penetrar con la levadura cristiana todos los ámbitos y ambientes en que se desarrolla la vida de los hombres: económico, social, laboral, político, cultural, etc. El cristiano no puede renegar de esta misión, ausentarse de ella o inhibirse, sin que se resienta gravemente su vida cristiana.

El Papa Francisco no deja de llamar nuestra atención  a este respecto: no se puede, dice, ser discípulo de Jesús sin ser, al mismo tiempo, misionero; es decir, sin hacerse cargo de la misma misión del Señor. “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero”. De manera que se puede decir que se trata de una única realidad con dos aspectos inseparables: el cristiano es discípulo-misionero, comparte la vida y la misión de Cristo, y esto porque Jesús es el Verbo de Dios hecho hombre para la salvación del mundo, el Ungido por el Espíritu con esa precisa misión. Hoy se trata de tomar conciencia renovada de esta realidad.

A lo largo del tiempo, para llevar a cabo su misión, los laicos cristianos se han unido en asociaciones para ser más eficaces en su tarea apostólica. Entre ellas, la Acción Católica ha sido recomendada y promovida por los Sumos Pontífices y por numerosos Obispos en toda la Iglesia, dando riquísimos frutos a lo largo de su ya larga historia. Animo pues a todos los miembros de la Acción Católica a proseguir en sus actividades apostólicas y formativas, tratando de incorporar nuevos miembros que continúen sus labores de apostolado.

El lema de este día de la Acción Católica y del apostolado seglar pone en el centro de la atención a la familia como sujeto activo de la evangelización. Los Obispos en su mensaje para esta Jornada hemos querido poner de relieve la peculiar aportación de la familia cristiana en esa tarea. La familia como lugar en el que “se custodia, se revela y comunica el amor”, está llamada a ser casa de comunión, que implica donación generosa y total, unidad íntima y cordial, fidelidad inquebrantable, un sí a la vida.

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad. Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad. Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988. Es autor de los siguientes libros: - Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983; - Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985; - La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994. Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán. Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo. Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).