¿Crees en el Espíritu Santo? ¡Sí, creo!

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     Cuando profesamos la fe rezando el “Credo largo”, llamado “símbolo  nicenoconstantinopolitano”, porque resume la proclamación creyente de los concilios de Nicea y Constantinopla, proclamamos: “Creo en el Espíritu Santo señor y dador de vida que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”.

Y en la plegaria inicial de la misa de esta segunda Pascua, la Pascua del Espíritu, pedimos: “Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones; derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica”.

Esta fiesta es, para nosotros:

– Profesión de fe en el Espíritu Santo. Creo en el Espíritu Santo.

– Certeza y convicción de que el Espíritu Santo continúa actuando en nosotros, en la Iglesia y también en el corazón de las personas.

– Plegaria: Venid, Espíritu Santo y llenadnos con vuestros dones, a nosotros y a toda la tierra.

– Acción de gracias, el gran don de Jesús a sus discípulos y a nosotros, el Espíritu Santo.

– Profesión de fe, certeza y convicción de que hemos recibido el Espíritu.

En el marco solemne y confidencial de la cena de despedida de Jesús con sus discípulos, les abre el corazón, les lava los pies, les ofrece el pan —su propio cuerpo—, les anima a seguir su camino, a confiar plenamente en él. También les advierte de las dificultades y del rechazo con que se encontrarán. Y es entonces cuando les habla de un defensor, el Espíritu de la verdad que él les enviará y que los convertirá en sus testigos.

Los discípulos conocerán planamente la verdad, es decir, conocerán aquél que es la verdad gracias al Espíritu.

Podemos conocer a Jesús gracias al Espíritu. Conocerlo no solo en el sentido de disponer de información, sino desde una relación de amor. Conocer es amar. Y conocer que él es la verdad de la vida. Es cierto que hay verdades resultado de la comprobación, de la experiencia y de la relación.

¡Tenemos un defensor! Certeza que nos da fuerza, esperanza, alegría, y que nos permite superar desánimos y miedos. ¿Qué pasará con la fe cristiana? ¿Qué pasará con nuestras comunidades? ¿Cómo podemos hoy dar testimonio de Jesús afrontando las dificultades que conlleva proponer su oferta salvadora? Tenemos un defensor, el Espíritu.

El Espíritu nos hace testigos de Jesús. Es él quien convierte en testimonio nuestras actitudes humanas, nuestras palabras, nuestros esfuerzos, nuestra vida ordinaria vivida con amor, incluso nuestros fracasos.

Plegaria: Venid sobre nosotros y sobre toda la tierra

Tal como el apóstol Pablo aconseja, es necesario dejarnos guiar por el Espíritu, al darse un enfrentamiento entre “los caprichos de la carne y el Espíritu” para no dejarnos hacer aquello que vemos claro y quisiéramos. Debemos entender el término “carne” como sinónimo de todo aquello que deshumaniza e impide la verdadera realización de la persona a través de su relación con los demás, y Pablo concreta: idolatría, maleficios, enemistades, discordias, celos, enfados, rivalidades, divisiones, sectarismos, envidias, excesos con la bebida, orgías, fornicación y todo tipo de desórdenes…

Como contrapunto, nos señala los frutos del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, fidelidad, mansedumbre, sobriedad.

¿No son éstas las actitudes que más necesitamos, valoramos y agradecemos?

En esta Pascua de Pentecostés, ¡venid, Espíritu Santo, y renovadnos!

 + Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.