El crecimiento no es opcional

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris       Hoy, domingo de Pentecostés, Día de la Acción Católica y delApostolado Seglar, quiero recordar el primer mandamiento que aparece en las páginas de la Biblia: creced (Gén 1, 27ss). En nuestro Bautismo se inicia un proceso de crecimiento que es permanente. La fe es don de Dios pero Él ha querido nuestra correspondencia libre y responsable y ha puesto en nosotros las capacidades necesarias para responder: «Pondré mi espíritu en vosotros y haré que sigáis mis preceptos, y guardéis y cumpláis mis mandatos»(Ez 36,27).

En la vida natural nacemos, somos pequeños, crecemos y nos desarrollamos, sin embargo, enla vida cristiana, hay personas que siguen pensando y actuando como niños que no se alimentan adecuadamente, ni contrastan su vida con la Palabra «inspirada por Dios y útil para enseñar, reprender, corregir y educar en el bien, para que el que es hombre de Dios llegue a la madurez y esté siempre a punto para toda obra buena»(2Tim.3,16-17).

Los cristianos estamos llamados a llevar a la práctica el proyecto de Dios sobre el ser humano en todas las circunstancias de la vida ordinaria, fáciles o difíciles, y en el ambiente concreto en el que estamos inmersos: familia, trabajo, alegrías y desgracias, buenas y malas noticias… Contamos con la gracia de Dios, pero hay que ejercitarse habitualmente y con perseverancia en la práctica del Evangelio con obras y en verdad (1Jn 3, 18), al igual que un deportista mejora su forma física entrenando, a la vez que adquiere mayor aptitud. No vale esperar situaciones ideales o circunstancias más propicias para manifestar nuestra fe, de palabra y de obra, ofreciendo a nuestros conciudadanos la posibilidad de descubrir la Persona de Jesucristo y su manera de entender la vida.

El Señor no pide imposibles, aunque algunos cristianos parecen pensar que el ideal propuesto por Cristo necesitaría adaptaciones para poder ser vivido. Podemos tener fallos, pero con nuestra vida tenemos que hacer ver que el evangelio se puede vivir en nuestro quehacer ordinario, y que contar con los defectos, propios y ajenos, no equivale a rebajar sus exigencias.El cristiano joven o adulto demuestra su madurez con hechos, vida y conducta, intentando hacer presente a Jesús, sin coaccionar a nadie pero tampoco sin disimularlo en  medio de una sociedad donde resulta más fácil presentarse como agnóstico o ateo que como cristiano. Y lo hace viviendo en comunión eclesial, alimentando la unidad, la complementariedad y el trabajo conjunto: «entre todos y por el bien de todos».

En este nuevo Pentecostés, animo a todos los fieles cristianos laicos de la Iglesia de Lleida a volver a considerar lo que he dicho en alguna de nuestras Asambleas: «Si queremos tener una palabra evangelizadora en el mundo de la globalidad y dar a las generaciones futuras razones para vivir y para esperar; si queremos promover acciones de presencia misionera, necesitamos optar por un estilo y una organización pastoral que libere de tendencias autárquicas, practicando mejor la corresponsabilidad, sin cerrarnos sobre nosotros mismos de manera defensiva, sin absolutizar aquello que es relativo, universalizar lo particular ni dogmatizar lo opinable.»

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.