IGLESIA SERVIDORA DE LOS POBRES

Mons. Carlos EscribanoMons.  Carlos Escribano            El pasado 24 de Abril, en el contexto de la peregrinación conjunta de los obispos españoles a Ávila con motivo del V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, y fruto del trabajo desarrollado en la última Asamblea Plenaria de Conferencia Episcopal Española, se rubricó la Instrucción pastoral titulada: “Iglesia, servidora de los pobres”. En ella los obispos españoles reflexionamos largamente sobre el sufrimiento que ha golpeado a tanta gente en nuestro país: “desde que estalló la crisis, somos testigos del grave sufrimiento que aflige a muchos en nuestro pueblo motivado por la pobreza y la exclusión social; sufrimiento que ha afectado a las personas, a las familias y a la misma Iglesia. Un sufrimiento que no se debe únicamente a factores económicos, sino que tiene su raíz, también, en factores morales y sociales” (nº 1).

El documento esta divido en cuatro partes: en la primera se analiza la situación social que nos interpela en este momento, con una sociedad envejecida, golpeada por la plaga del aborto, y donde las familias atraviesan serias dificultades. El paro, especialmente el de los jóvenes; las pobrezas que surgen en el mundo rural, que tanto nos afectan en nuestra diócesis; las dificultades que atraviesan los inmigrantes en nuestro país; el escándalo de los casos de corrupción y el olvido de Dios, surgen como argumentos que nos cuestionan y nos mueven a dar respuesta.

En la segunda parte se subrayan algunos factores que explican esta situación social. El primero de ellos es el olvido de la primacía del ser humano que termina excluyendo a muchas personas de la vida social. Otro sería la extensión ilimitada de la lógica mercantil que se acaba convirtiendo en una “idolatría” que tiene consecuencias no solo económicas, sino también éticas y culturales; en lugar de tener fe en Dios, se prefiere adorar a un ídolo que nosotros mismos hemos hecho. Es la nueva versión del antiguo becerro de oro, el fetichismo del dinero, la dictadura de una economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano. Detenernos en algunos de estos planteamientos nos sugiere que es el actual modelo económico el que hay que revisar.

La tercera parte recupera los principios de la Doctrina Social de la Iglesia para iluminar la problemática abordada. La dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la defensa de los derechos y la promoción de los deberes, la importancia del bien común, el principio de subsidiariedad y el derecho a un trabajo digno y estable, se proponen como hitos irrenunciables a la hora de juzgar y valorar el momento actual de nuestra sociedad.

La cuarta parte titulada “propuestas esperanzadoras desde la fe”, intenta elevar nuestra mirada hacia Dios para acoger con valentía una nueva mentalidad política y económica donde el Evangelio ilumina el camino e infunde esperanza. La Iglesia nos llama al compromiso social que sea transformador de las personas y de las causas de las pobrezas, que denuncie la injusticia, que alivie el dolor y el sufrimiento y sea capaz también de ofrecer propuestas concretas. Hay que determinarse valientemente por una conversión pastoral que ponga a los pobres en el centro de nuestras programaciones pastorales y que nos ayude a buscar caminos concretos en nuestro trabajo que evite la economía de exclusión, la indiferencia globalizada y motive a todos a poner los medios necesarios, espirituales y materiales, que nos lleven a anunciar la Buena Noticia a los pobres.

Estamos ante un documento iluminador, muy en sintonía con la propuestas de la Evangelii Gaudium del Papa Francisco que esperamos estimule la misión de la Iglesia en las diócesis españolas. Os animo leerlo con detenimiento, a reflexionar sobre sus contenidos y a comenzar a poner en marchas sus muchas y ricas propuestas.

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.