María, nuestro gran modelo

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

El mes de Mayo es el mes dedicado a María, nuestra Madre; un mes que nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre ella, descubrir sus virtudes y recordar la llamada que el Señor nos hace a través de su persona y de su vida. Uno de los fenómenos que se están repitiendo en el mundo actual es el de la globalización que afecta a todos los aspectos de la vida; globalización que, como nos advertía el Papa Francisco en el mensaje para la Cuaresma de este año, puede tocar negativamente (globalización de la indiferencia) lo referido a la fe, Dios, los valores evangélicos y que sabemos afecta a muchas personas. Nosotros, cristianos del S. XXI, como nos recordaba el Santo Padre, no podemos formar parte de esta globalización de la indiferencia porque Dios no es indiferente a nosotros.

María fue la mujer que amó totalmente a Dios, lo que Él le pedía, sus planes; ella estuvo siempre atenta a lo que Dios quería y, llena de disponibilidad personal, respondió con generosidad a la voluntad divina. María estuvo continuamente a la escucha de la voz de Dios para hacerla suya y convertir lo que Dios le decía en la norma fundamental de su vida. Hoy estamos mucho más atentos a las llamadas que se nos hacen desde el mundo (especialmente a la idolatría del dinero que, para muchos, se convierte en su único dios, al que adoran, por el que se mueven y al que ofrecen esfuerzos sin cuento) que a las llamadas que recibimos de Dios, que para muchos no tiene interés. Como cristianos tenemos que examinar cuál es nuestro verdadero Dios: ¿Dios Padre que nos ama, nos perdona, se interesa por nosotros y da sentido a nuestra vida, con quien contamos, al que rezamos y tratamos de ser fieles? ¿O nuestro dios es el que nos ofrece la sociedad: tener, poder y placer sin límites?

María es modelo de valoración de Dios y de interés por Él. En este mes de mayo nos llama desde su propia vida y su ejemplo a que nosotros lo valoremos, dejemos que entre en nuestra vida (personal, familiar, social) y ocupe el puesto central que le corresponde. Dios no puede ser un apéndice más en nuestra vida: Dios debe ser el centro, el que ocupa nuestro corazón, nuestra mente y mueve nuestras obras como seguidores y discípulos de Cristo.

María Santísima siempre estuvo disponible a los planes que Dios le iba comunicando; su respuesta siempre fue una plena disponibilidad y una total generosidad, anteponiendo los planes de Dios a los propios desde un corazón lleno de confianza: «fiat mihi secundum verbum tuum»«hágase en mí según tu palabra». Ésta va a ser continuamente su respuesta tanto en los momentos buenos como en los momentos duros y difíciles. Toda la vida de la Virgen va a ser un continuo estar al servicio del plan de Dios sobre ella, viviendo desde la voluntad divina y a su entera disposición, olvidándose e incluso contradiciendo sus propios planes personales.

Dios también tiene su plan sobre cada uno de nosotros: ¿conocemos realmente lo que Él quiere de nosotros? ¿Nos preguntamos muchas veces lo que Dios nos pide en este momento o con aquella persona o en tal circunstancia? Dios habla por medio de su Palabra, de las personas, de los acontecimientos que suceden en nuestra vida y nos expresa su voluntad a través de distintos medios. ¡Busquemos con sinceridad lo que el Señor espera de nosotros y démosle una respuesta generosa a su llamada!

Nuestra Madre fue un acabado modelo de amor al prójimo y servicio a quien la necesitaba: sirvió a su Hijo como Madre en todo momento; sirvió a los apóstoles a los que acompañó en los momentos más duros tras la muerte del Maestro; sirvió a los novios que en Caná iban a hacer el ridículo en el día de su boda; sirvió a su prima Isabel en el momento en que se disponía a dar a luz a Juan el Bautista. Nosotros hablamos mucho de fraternidad, de estar al servicio de los demás: esta actitud que María vive con los demás ¿la solemos tener nosotros o más bien pensamos en qué nos pueden servir los demás o cómo podemos servirnos de ellos?

Si queremos honrar a María, imitemos a María: ella es modelo de servicio, de ayuda y de solidaridad ante quien la necesita. Es modelo de virtudes humanas y cristianas. Por eso tenemos necesidad de volver nuestros ojos a la Madre de Dios para ver cómo ella vivió su vida, desde qué actitudes construyó su existencia y tratar de encarnarlas en nuestra vida. Que este mes de mayo volvamos nuestra mirada a la Señora porque en ella encontraremos un precioso modelo a imitar; así estaremos viviendo realmente la auténtica devoción a la Virgen: recemos pidiendo su protección y auxilio pero, no lo olvidemos, imitemos sus actitudes y sus virtudes.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 327 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.