Sí a la clase de Religión

martorell7Mons. Julián Ruiz Martorell          Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

¿Cuáles son los motivos por los que consideramos que es oportuno y aconsejable apuntar a los estudiantes en la clase de Religión? Son muchos y variados, pero señalamos algunos que tienen un peculiar relieve:

1) La clase de Religión contribuye a crecer por dentro porque establece los cimientos de una personalidad sólida, equilibrada, abierta a la trascendencia, en la totalidad de las dimensiones que integran el ser humano.

2) Presenta una panorámica global del fenómeno religioso, que aparece en todas las culturas, como experiencia de humanización.

3) En un contexto de convivencia, de respeto y de ayuda recíproca, la clase de Religión contribuye a conocer la historia común, a ver la sociedad con mirada lúcida, atenta y comprometida, e impulsa a construir relaciones basadas en principios firmes.

4) Permite ahondar en la búsqueda de las respuestas que inquietan a toda la humanidad, avanzar en el conocimiento propio, en la capacidad de establecer vínculos con los demás.

5) Estimula a conocer el pensamiento y las obras de aquellas personas que han dejado una huella profunda en el surco de la historia. Presenta, sin prejuicios, a quienes han significado, con su vida, su trabajo y su testimonio, un enriquecimiento para toda la humanidad.

6) Abre el horizonte para la comprensión de la cultura en sus expresiones artísticas. A lo largo de los siglos se han ido produciendo manifestaciones en el terreno de la literatura, la escultura, la pintura, la arquitectura, la música, las artes escénicas, el cine, etc., cuyas claves solamente se pueden comprender desde un fundamento religioso. Así se aprende a saber para saborear.

7) Favorece una personalización de la relación y del encuentro. Estimula la colaboración más que la competitividad. Apunta hacia el impulso recíproco en lugar de la rivalidad. Anuncia y promueve una convivencia abierta y serena.

8) Contribuye al crecimiento en libertad y al robustecimiento de la libertad.

9) Anima la creatividad y no solamente la receptividad. Supera la pasividad e invita al trabajo activo, compartido y solidario.

10) Compromete en la cultura de la paz. Acompaña a los estudiantes para que sean dignos de la paz, receptores de la paz y constructores de la paz.

11) Favorece una comprensión más completa de los grandes acontecimientos de la vida y de las grandes realidades de la naturaleza.

12) Subraya el valor de la persona, estimula en el deber de respetarla y protegerla, desde la igualdad fundamental de todos los seres humanos.

Se pueden añadir muchos más motivos. Los adultos somos testigos de los valores y principios que hemos recibido en clase de Religión, de las experiencias que hemos vivido, del caudal de vida que hemos compartido. En la clase de Religión se amplía el horizonte de los conocimientos y se ensancha la capacidad de comprensión de los acontecimientos. Se aprende a mirar con ojos nuevos y a colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más generosa.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.