La visita pastoral

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol     El año pasado, tuve la alegría de estar con el papa Francisco en la visita ad limina y una de las cosas de las que hablamos fue sobre la visita pastoral. Y comentábamos que era una de las tareas que con más gusto hacemos los obispos. El Santo Padre nos animaba a tener «olor a oveja», una manera muy gráfica de decirnos que debemos estar con la gente.

Llevo este recuerdo porque hace pocos días he terminado de hacer la visita pastoral a todas las parroquias de la archidiócesis. A lo largo de estos años, en cuanto me lo han permitido otras obligaciones, he ido visitando los once arciprestazgos en que está dividida nuestra archidiócesis, con un total de más de 200 parroquias.

Pero me preguntaréis, ¿qué es una visita pastoral? La visita pastoral es la visita que el obispo hace a su diócesis, y de forma especial a las parroquias. Como dice el Directorio para el ministerio pastoral de los obispos: «La visita pastoral es una de las formas, confirmada por siglos de experiencia, con la que el Obispo mantiene contactos personales con el clero y con los otros miembros del pueblo de Dios. Es una oportunidad para reanimar las energías de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y consolarlos; es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica más intensa» (n. 220).

También el Concilio Provincial Tarraconense, del que ahora se cumplirán 20 años de su clausura, recordó: «El Concilio dispone que la visita pastoral se adapte a los requerimientos y situaciones de hoy y sea un momento fuerte y dinamizador de la comunión y de la misión de la Iglesia local. Que en cada diócesis se prepare conjuntamente con los sacerdotes del lugar o con los del arciprestazgo; a su vez, los sacerdotes la prepararán con los respectivos consejos de pastoral» (Resolución 124).

La visita pastoral tiene una larga tradición. Ya en los Hechos de los Apóstoles se encuentran estas palabras de Pablo a Bernabé: «Vayamos de nuevo y visitemos a los hermanos en todas las ciudades donde hemos predicado la palabra de Dios para ver cómo están» (Hch 15,36). El obispo, como sucesor de los apóstoles, padre y pastor de la diócesis, también debe ir a donde están sus fieles, las comunidades cristianas.

Os puedo decir que ha sido para mí un gozo muy grande la visita pastoral a todas las parroquias a lo largo de estos años, y doy las gracias al Señor, y especialmente a los sacerdotes, y a todas las personas con las que he podido estar.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.