Sentido cristiano de la enfermedad

martinez_sistachMons. Lluís Martínez Sistach      El papa Francisco, en el Mensaje para la Cuaresma de este año, nos invitaba a ser «islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia». He recordado estas palabras ante la Pascua del enfermo, que coincide con este sexto domingo de Pascua. San Juan Pablo II, muy sensible al sufrimiento humano y a la atención a los enfermos, instituyó la Jornada Mundial del Enfermo, que coincide cada año con la fiesta de la Virgen de Lourdes, el día 11 de febrero. Entre nosotros, esta jornada mundial se complementa con la dedicada a los enfermos en este tiempo pascual, que por eso mismo se llama la Pascua del enfermo.

El sufrimiento humano encuentra su significado más profundo y su valor salvífico en la muerte y la resurrección de Jesús. Juan Pablo II afirmó, hablando de la enfermedad, que de la paradoja de la cruz brota la respuesta a nuestros interrogantes más angustiosos ante la enfermedad y el sufrimiento. Nos decía que «Cristo sufre por nosotros, ya que quita el sufrimiento de todos y lo redime. Cristo sufre con nosotros, dándonos la posibilidad de compartir con él nuestros sufrimientos.»

El sufrimiento humano unido al de Cristo se transforma en medio de salvación. Este es el mensaje esperanzador que la Iglesia ofrece a todas las personas que sufren. El dolor, si es acogido con fe, se convierte en puerta para entrar en el misterio del sufrimiento redentor del Señor. Se convierte, por tanto, en un sufrimiento que no puede quitar la paz y la felicidad, porque está iluminado por el fulgor de la resurrección.

El don de la fe ilumina toda la realidad de la vida humana y da una respuesta positiva a la realidad lacerante de la enfermedad y de la muerte. Ciertamente, la enfermedad y la muerte permanecen en la existencia terrenal después de la salvación de Jesucristo, pero han perdido su sentido negativo. A la luz de la fe, la muerte del cuerpo, vencida por la de Cristo, se convierte en pasaje obligado hacia la plenitud de la vida inmortal.

El lema de la Jornada del Enfermo que hoy celebramos nos dice que «otra mirada es posible con un corazón nuevo»; es decir, que es posible dar un sentido cristiano a la enfermedad y al dolor, que es lo que he querido expresar en esta comunicación. En esta jornada quisiera dar gracias a Dios por todas aquellas personas que están al servicio de los enfermos y que son verdaderamente, como dice el papa Francisco, «islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia». Por ello, pensando en los profesionales de la salud y en las personas que están cerca de los enfermos con los recursos de la ciencia de curar, pero también con la sabiduría del corazón para aliviar el sufrimiento, termino con unas palabras de la oración que se ha compuesto para la jornada del enfermo de este año: «Danos, Señor, un corazón misericordioso como el tuyo».

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.