Tiempo de flores en Girona y en la Iglesia

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas       Durante una semana, la ciudad de Girona se convierte en un jardín. Edificios, patios, jardines, iglesias, rincones… se convierten, gracias a los montajes florales, en espacios de gran belleza que invitan a admirar, a contemplar, a gozar, a soñar… y al mismo tiempo a reflexionar sobre las personas, la vida, las ciudades. A mí, personalmente, me invitan a pensar en Dios, en la belleza de la fe y en la Iglesia. Por ello he titulado esta reflexión “Tiempo de flores en Girona y en la Iglesia”.

Estamos tan acostumbrados a recorrer nuestras calles, a pasar junto a nuestros monumentos, a subir por las escaleras del Barrio Antiguo,  a entrever patios interiores, plazas… que es necesaria una ornamentación para descubrir —o redescubrir— su armonía, su valor, su belleza y, sobre todo, para gozar al contemplarlos y no únicamente mirarlos. Gozar de los espacios cotidianos es un “plus” de “Girona, tiempo de flores”.

Por eso, paseando por los rincones, me he preguntado también cual es el “plus” que permite admirar y contemplar la vida con ojos distintos.

Estoy convencido que el “plus” o regalo es contemplar, desde los ojos de Jesús, hechos, personas, la vida de cada día, la Iglesia … Es desde esta perspectiva que podemos gozarla y saborearla, pese a los males, los miedos, las preocupaciones, las debilidades, los fracasos que experimentamos a causa de nuestra condición humana.

Ahora bien, la transformación de la ciudad en un jardín ha sido posibles merced al esfuerzo de muchas personas, gracias a la fe en un proyecto que se inició a partir de una pequeña semilla, gracias a la suma de muchas instituciones y entidades, gracias a superar los desánimos que en muchos momentos significaban algunas incomprensiones, gracias al equipo que se fue formando…

Ahora bien, para contemplar la vida desde los ojos de Jesús es necesario creer en él, confiar en él, dejarse cambiar por él haciendo nuestra su forma de ser.

Por ello es necesaria la Iglesia, su Iglesia y la nuestra. Entre Jesús glorioso y nosotros, las personas, está la Iglesia, que hace posible la comunicación y la comunión.

Ahora bien, de la Iglesia conocemos muchos de sus pecados, flaquezas, incoherencias, debilidades… porque son las nuestras. Pero, si contemplásemos la Iglesia con todas sus flores y ornamentación, ¿acaso no descubriríamos una Iglesia diferente?

Ciertamente que hay zarzales y malas hierbas, y roca dura… pero también muchas flores de todo tipo. A título de inventario: ¿Cuántas personas por fidelidad a su fe son sacrificadas? ¿Cuántas, por amar como Jesús, han entregado su vida a los demás? ¿Cuántas aceptan con un gran espíritu de servicio sus responsabilidades familiares y profesionales? Muchos hermanos y hermanas en todo el mundo luchan por la justicia, por la atención a las personas, por el progreso de los pueblos. Y también las hay que han asumido la responsabilidad de servir a los enfermos, a los ancianos, a los niños.

No olvidemos a los jóvenes que pese a la perspectiva de un futuro social brillante han optado por orar, trabajar y servir desde la vida consagrada o en el servicio sacerdotal…

Sería necesario volver a contemplar nuestra Iglesia con otra mirada para darnos cuenta de todo lo que tiene de bonito y de sus posibilidades.

Si somos capaces de contemplar una ciudad como Girona con una mirada diferente, gracias a la ornamentación, ¿por qué no lo hacemos con nuestra Iglesia, sus parroquias e instituciones?

Eso sí, debemos trabajar —y mucho— para que la Iglesia de hoy muestre toda su belleza.

Es nuestro reto y nuestra responsabilidad. 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.