El QUÉ y el CÓMO de la Confirmación

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      A lo largo de la cincuentena pascual muchos adolescentes y jóvenes reciben el sacramento de la Confirmación: es un momento privilegiado en el camino de la iniciación cristiana que confirma el Bautismo y robustece la gracia bautismal; y, la profesión de fe de los confirmandos, culmina con la participación de la Eucaristía en la mesa de la comunidad. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica (nº1285): «por el sacramento de la Confirmación, los creyentes se vinculan más perfectamente a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza especial del Espíritu Santo, y así se obligan con un mayor compromiso a difundir y defender la fe con la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo».

Agradeciendo los esfuerzos que hacen los catequistas y los sacerdotes en relación a la preparación y celebración de este Sacramento, la experiencia nos pide hacer una reflexión responsable. Hemos de situarnos en el aquí y ahora y preguntarnos quiénes son y cómo son los candidatos, de dónde vienen, qué piden, por qué lo piden y por dónde podemos caminar pastoralmente. No podemos controlar cómo ni cuándo la gracia de Dios consigue sus frutos en la vida de las personas. Nuestra tarea es sembrar y acompañarlos sin desfallecer. Pero debemos preguntarnos qué estilo y qué grado de vida cristiana llevan nuestros adolescentes y jóvenes después de su Confirmación. Y cuál es, de hecho, nuestra oferta.

Por lo tanto, sin descuidar el cómo, hay que pensar más y sobre todo en el qué, porque uno de los problemas básicos de nuestra pastoral es la iniciación de nuestros fieles en la vida cristiana. Es un camino al final del cual nos encontramos con un cristiano capaz de serlo con ciertas garantías. Pero una verdadera iniciación conlleva formación, conversión, celebración, práctica de las virtudes y actividades cristianas. Sin eso tampoco podemos esperar nada serio.

La preparación debe ayudar a hacerlos conscientes del don y de la misión que este Sacramento otorga con la fortaleza que da el Espíritu Santo. Es donación gratuita que perfecciona, que hace progresar, que confirma (corrobora) algo ya existente por el Bautismo, pero pide también correspondencia y acogida. Los Sacramentos implican la fe en Cristo y la aceptación de la Iglesia como Cuerpo visible de Cristo, comunidad con la que celebramos y seguimos creciendo en esta fe. Debemos procurar que los candidatos -a su nivel- descubran a Jesús de Nazaret y confiesen (reafirmen) su fe en Él y decidan hacerlo referente incondicional para el propio comportamiento. Esto pide querer tener a Jesús y sus criterios (que hay que conocer) como pauta de evaluación en la vida.

Además de la necesaria acogida y atención personalizada e independientemente de la edad de los candidatos, que no es el problema, hay que poner el acento principal en la seriedad de la preparación personal de cada uno y dar relevancia a los aspectos de vinculación a la Iglesia y de fortaleza para el testimonio. Para esta participación activa en la misión hay que entrenarse, y que los adolescentes y jóvenes vayan descubriendo cuáles son sus carismas y los pongan al servicio de la comunidad.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.