Súplica a la Mare de Déu dels Desamparats

antonio_canizaresMons. Antonio Cañizares       Nos aproximamos con paso veloz a la fiesta de Nuestra Señora, la Mare de Déu dels Desamparats, nuestra Madre del Cielo y Patrona nuestra. Permitidme que en esta comunicación de cada semana me dirija a Ella presentándole mi plegaria:

Madre de los buenos valencianos, que esta Iglesia que peregrina en Valencia y que estos hijos tuyos que tanto te queremos, por tu intercesión de Madre amorosa, alcancemos la fuerza del Espíritu de amor que lo hace todo nuevo. Necesitamos un mundo nuevo, hecho de hombres y mujeres nuevos que reconocen a Dios, que viven de su amor y dan testimonio de este amor defendiendo al hombre, apostando por el hombre, por su dignidad inviolable, y por la garantía de sus derechos fundamentales que le corresponden por ser hombre y que no son fruto de las mayorías parlamentarias ni de los consensos políticos, ni de los estadios culturales.

Te pedimos que el vigor del Espíritu Santo penetre a todos y haga de nosotros testigos de esa misericordia entrañable de Dios que Tú, en tu canto del Magnificat alabas y cantas agradecida y gozosa, por siempre y para siempre, en favor de los pobres, de los pequeños, de los humildes y de los sencillos. Que ese Amor, que es el Hijo de Dios venido al mundo en carne en tu seno virginal, esté en nosotros y lo comuniquemos a los hombres para que también ellos puedan tener la experiencia y la alegría desbordante de la cercanía de Dios y de su amor, que no pasa de largo del hombre y que se inclina, para curarlo, ante el hombre despojado de su dignidad y grandeza y, herido, tirado en la cuneta sin que se le atienda. Te pedimos, Madre, que, gracias a tu fidelidad de sierva y a tu permanecer junto a la Cruz de Hijo donde nos fuiste dada por Madre nuestra, podamos gustar en la tierra lo que esperamos gozar, como Tú y contigo y todos los bienaventurados en el cielo: el ver y el estar con Dios.

“No puedo, ante Ti, Patrona y Madre de Valencia, dejar de mencionar a las familias, a las familias de todo el mundo, a las familias de España, a las familias de nuestra tierra valenciana. Ayuda a esta diócesis tuya de Valencia a proclamar, confirmar y vivir el Evangelio de la familia, santuario de la vida. Virgen María de los Desamparados, Madre de la sagrada Familia, ayuda a la humanidad a comprender que el bien del hombre y de la sociedad está profundamente vinculado a la familia, que su futuro se fragua en la familia, y que es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover la verdad que constituye y en la que se asienta la familia, así como los valores y exigencias que ésta presenta. Entre los numerosos caminos de la humanidad, la familia es el primero y más importante de todos. Es un camino del cual no puede alejarse ningún ser humano. Todos, sin excepción, estamos obligados a promover y fortalecer la familia, ir más allá de lo que con frecuencia se va en el debate social y público, superar y renovar la cultura dominante y divulgada por fortísimos poderes mediáticos, por desgracia, tan en contra de la verdad y exigencias verdaderas de la familia. La sociedad tiene la grave responsabilidad de apoyar y vigorizar la familia, defenderla y ayudarla mediante las medidas sociales adecuadas. La misma sociedad tiene el inexorable deber de proteger y defender el fundamento de la familia, que es el matrimonio único e indisoluble entre un hombre y una mujer, basado en el amor y abierto a la vida. Inseparablemente tiene el inexorable deber de proteger y defender la vida, cuyo santuario es la familia, así como de dotar a ésta de los medios necesarios –jurídicos, económicos, educativos, de vivienda y trabajo– para que pueda cumplir con los fines que le corresponden a su propia verdad o naturaleza, y de asegurar la prosperidad doméstica en dignidad y justicia. Auxílianos a todos en la ayuda que debemos prestar a la familia, porque no ayudarla debidamente constituye una actitud irresponsable y suicida que conduce a la humanidad –como nos están mostrando los hechos– por derroteros de crisis y destrucción de incalculables consecuencias. Datos de estudios recientísimos sobre la familia en Europa –también en España– nos muestran realidades y síntomas de gran preocupación en el presente y para el futuro”.

Madre de la Sagrada Familia, Madre nuestra que nos fuiste dada al pie de la Cruz, dada a la Iglesia como su Madre: La Iglesia tiene una especial responsabilidad en esa gran urgencia de nuestro tiempo que es “salvar la familia”, potenciarla y alentarla, conforme a la verdad que la constituye, la inscrita por su Creador en su más profunda entraña. La promoción y defensa de la verdad de la familia es la base de una nueva cultura del amor y de la vida. Es el centro de un mundo nuevo, de la nueva civilización del amor. Lo que es contrario a la civilización del amor, y por tanto a la familia, es contrario a toda la verdad sobre el hombre y al mismo hombre, y su dignidad, constituye una amenaza para él y para la vida. Sólo la proclamación, testimonio y defensa de la familia y del esplendor de su verdad, abrirá el camino hacia la nueva civilización del amor, hacia la afirmación del hombre y su dignidad inviolable, hacia la cultura de la solidaridad y de la vida, hacia la paz que se asienta, junto con la justicia y la libertad, en la verdad y en el amor. Sólo la familia es esperanza de la humanidad. Ayúdanos, madre, y sé tú nuestra esperanza, la esperanza de las familias valencianas, la esperanza de la diócesis de Valencia hecha de familias, y que es la gran familia que a todos acoge.

“Danos fuerzas para ayudar a que las familias, en medio de las grandes y graves dificultades que hoy las envuelven, tomen conciencia de sus capacidades y energías, y confíen más en sí mismas, en sus capacidades educadoras, en las propias riquezas de naturaleza y gracia, en la misión de transmisión de la vida, del amor y de la fe que Dios les ha confiado. Mira, madre de los Desamparados, necesitamos que las familias de nuestro tiempo vuelvan a remontar el vuelo, y se remonten muy alto como les corresponde. Necesitamos implorar el auxilio de Dios sobre las familias y para esta tan apasionante tarea que a todos nos incumbe. Contamos con el auxilio y la ayuda tuyos, Santa María. Por eso, nos dirigimos a ti, Madre de Dios y de los Desamparados, e imploramos tu auxilio. Sabemos que no nos falta. No hay mayor desamparo, Madre, que la familia rota, o no contar con la familia, o vivir inmerso en la mentira de una realidad que la niega. Por ello, acuérdate de manera especial de los desamparados de la familia».

Ante tu imagen querida, Virgen Santa de los desamparados, de nuevo como en Caná, escuchamos tus palabras que nos dicen: “Haced lo que Él os diga”, acoged la palabra de Cristo en la fe, seguidla en la vida, haced de ella la pauta inspiradora de vuestra conducta individual, familiar, social y pública. En tus palabras de Caná comprendemos que Cristo es “nuestro único maestro que debe instruirnos, nuestro único Señor del que debemos depender, nuestra única cabeza a la que debemos permanecer unidos, nuestro único modelo al que conformarnos, nuestro único médico que debe curarnos, nuestro único pastor que ha de alimentarnos, nuestro único camino que debe conducirnos, la única verdad que debemos creer, la única vida que debe vivificarnos, y nuestro único todo en toda las cosas que debe bastarnos” (S. Luis M Grignon de Monfort). Así seremos dichosos, se adelantará la hora del vino nuevo, la hora del Dios-con-nosotros, la hora de un mundo verdaderamente nuevo que surge de la Cruz y resurrección de Jesucristo”.

El domingo, escucharemos al final del Evangelio que será proclamado: “Desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa”. “Cada u de nosatres, cada u dels valencians ha d’acollir a Maria en casa, com a Mare. Acollir a Maria es introduir-la en l’espai espiritual de nostra existència, de nostra interioritat. Amar-la i venerar-la como a mare. Fer que ella estiga present en la nostra vida. Acollir a Maria és rebre-la amb la fe, la confiança i l’amor que requereixen sa maternitat espiritual i establir amb ella una relació de devoció filial. Viure espiritualment en ella, dirigir-nos a ella en nostra oració freqüent. Acollir a Maria como a Mare en la pròpia casa es respondre al do que ha fet el Senyor en nostra personal donació. L’acceptació y el reiconeixement de sa funció materna en la nostra vida espiritual comporta la filial entrega a Maria. I esta entrega nos ha de dur, necessariament, a entrar en el radi d’acció d’aquella caritat materna en la que la mare del Redentor cuida del germans del seu Fill! Qui introduís a Maria en sa pròpia casa, es dir, qui viu baix la seua influència i inspiració, ha d’acabar participant de les seues disposicions fonamentals d’entrega i de servici, d’obediència al Pare i d’amor als germans fins I’extrem que ella aprengué de son propi Fill, sobre tot al peu de la creu” (Mons. Miguel Roca Cabanellas).

Con todos quisiera unirme, y acudir a la Virgen querida. Para todos mi plegaria y bendición. Que Ella bendiga y proteja a todos; que a todos acompañe siempre en su caminar, y os conduzca a Cristo, que es Camino, Verdad y Vida.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014