Tres nuevos diáconos en la Iglesia de Lleida

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris      Este domingo día 3 de mayo, en la Catedral, celebraremos el sacramento del Orden en el grado de Diaconado, un ministerio al que pueden acceder hombres célibes y casados y al que el Concilio Vaticano II dio un nuevo relieve. La Constitución Lumen Gentium (cfr. N.18) señala que los diáconos permanentes reciben la imposición de las manos «no en orden al sacerdocio», es decir para ofrecer en nombre de Cristo el sacrificio eucarístico, «sino para servir» en comunión jerárquica con el obispo y los presbíteros (LG 29) y en estrecha conexión con los laicos comprometidos en la Iglesia. Son los encargados de la diaconía de Jesucristo, signo o sacramento del mismo Señor, que no vino para ser servido sino para servir.

El sacramento que reciben los capacita para realizar su servicio con una eficacia particular (Ad Gentes 16), pero la Iglesia les pide que sean personas probadas e irreprochables, sinceras y dignas, íntegras en guardar el tesoro de la fe, generosas y compasivas, y capaces de guiar a su propia familia (CDC, 1029). Con la madurez humana necesaria (responsabilidad, equilibrio, buen criterio, capacidad de diálogo) y la práctica de las virtudes evangélicas (oración, piedad, sentido de Iglesia, espíritu de pobreza y obediencia, celo apostólico, disponibilidad y amor a los hermanos) (Ratio, 30-32).

Además del discernimiento y reflexión sobre el significado de la vocación diaconal está la necesaria preparación teológica, pastoral, espiritual y comunitaria, la recepción de los Ministerios laicales (lector y acólito) y la inserción pastoral que irá concretándose luego en diversos campos: la acción caritativa y social en todas sus vertientes; la espiritualidad y la acción litúrgica (sacramental o no); la pastoral de la Palabra en diferentes niveles; la administración y participación en el gobierno de la comunidad… El Papa Pablo VI, en 1967, dispuso también que el diácono puede «guiar legítimamente, en nombre del párroco o del obispo, las comunidades cristianas lejanas». Es una función misionera para los territorios, los ambientes y los grupos donde falta el presbítero o no se le puede encontrar con facilidad. Pero, más allá de las actividades concretas, la misma presencia del diácono es un don, en tanto que constituye un signo sacramental de Cristo Siervo y promueve la vocación a servir, común a todo el pueblo de Dios. En nombre de Cristo y con la gracia de su Espíritu, los diáconos sirven e incitan a servir y recuerdan también a los otros dos grados del orden sagrado (sacerdotes y obispo) que su misión es un servicio.

Habría que añadir que el diácono no es un sustituto del presbítero ni menos una amenaza a la participación de los laicos llamados a ser miembros vivos en la acción pastoral de la Iglesia. Más aún, entre las tareas del diácono está la de promover y sostener las actividades apostólicas de los laicos. Estando presente y más insertado que el presbítero en los ambientes y en las estructuras seculares, debe sentirse impulsado a favorecer el acercamiento entre el ministerio ordenado y las actividades de los laicos en el servicio común al reino de Dios, siendo testigo cualificado de la vida cristiana. Y, como decía un laico miembro de un Consejo de Pastoral, su misión debería ser hacer de bisagra entre la sociedad civil y los clérigos… y no debería oler a sacristía, sino a calle.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.