CARTA A LOS NIÑOS QUE RECIBEN LA PRIMERA COMUNIÓN

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano         Queridos niños y niñas que este año hacéis la primera comunión:

Estoy seguro de que estáis viviendo con una gran ilusión y nerviosismos estos días previos al gran día en el que vais a recibir a Jesús en la Eucaristía. Habéis acudido a vuestra parroquia durante meses para, semana tras semana, conocer más a Jesús: su vida, su palabra y todas las cosas que hizo cuando estuvo con nosotros. Seguro que hay momentos de la vida de Jesús que te gustan mucho y que te han permitido, con la ayuda de tus catequistas y de tu familia, descubrirle mejor para así quererle más.

El día de tu primera Comunión participarás en la Misa de tu parroquia. Sé que en estos meses has acudido a la celebración eucarística con tu familia todos los domingos. Les doy las gracias a tus padres por acompañarte y por vivir contigo este momento tan importante para los cristianos: nada menos celebramos cada semana con gran alegría la Resurrección de Jesús.

Pero el día de tu primera Comunión será especial: podrás recibir por primera vez el pan y el vino que, por la acción del Espíritu Santo y las palabras del sacerdote en la consagración, se habrán convertido en el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Será un momento precioso pero, como te vas haciendo mayor, sabes que también te compromete mucho. Sí, recibir la Eucaristía significar acoger a Jesús en el corazón y en la vida. Nos anima a vivir como cristianos, es decir, a amar a Dios de verdad y nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Ese día tus padres lo prepararán todo para que paséis un día feliz en familia. Acudirás a la Iglesia con alegría e ilusión. Pero es muy importante que te prepares por dentro, desde el corazón. En la parroquia habrás tenido la oportunidad de participar, por primera vez, en otro sacramento: el de la reconciliación. Le habrás pedido perdón a Jesús por las cosas sabes que no has hecho bien y, con su ayuda, seguro que podrás portarte mejor en adelante. No olvides que solo los que son de verdad amigos de Jesús pueden recibirle. Es decir, los que le quieren, le rezan todos los días y los que buscan hacer el bien a todos, empezando por los padres, hermanos y abuelos y siguiendo por los catequistas y profesores, amigos etc. Y se acuerdan de los necesitados, especialmente de los niños que en distintos lugares del mundo lo pasan mal.

Yo recuerdo muy bien el día de mi comunión. Mi catequista nos decía que después de recibir a Jesús, había que decirle con el pensamiento que estabas muy contento de tenerle tan cerca y que había que aprender a darle gracias por estar allí con nosotros y que aprovecháramos para pedirle cosas desde la confianza: pedir por la familia, los amigos y los más necesitados. De una manera muy natural, en el momento de la acción de gracias, nos inició a la oración de un modo sencillo, entrañable y espontáneo. Hoy os invitó yo a hacerlo queridos amigos.

Sí, después de comulgar dale muchas gracias a Jesús y date cuenta de que es el mejor regalo que puedes recibir en ese día. Jesús es el gran regalo que Dios nos ha dado para ser muy felices y poder hacer felices a los demás.

Os deseo a vosotros y a vuestras familias un día muy feliz. Y espero que podáis seguir participando en la Misa todos los domingos acompañados de vuestros padres, hermanos y abuelos. Que la alegría de recibir a Jesús en la comunión, se repita todas las semanas.

Un saludo muy afectuoso para todos. Os bendice:

+ Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.