Por un trabajo decente

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo       Queridos hermanos y hermanas:

El próximo viernes, uno de mayo, celebraremos la memoria litúrgica de san José Obrero y, con ella, la fiesta cristiana del trabajo. Por ello, dedico mi carta semanal a esta realidad que importa mucho a la Iglesia porque el trabajo es consustancial al ser humano, camino de realización de la persona y condición inexcusable para el bienestar y la felicidad de las familias y de la sociedad. En estas vísperas, saludo cordialmente a todos los trabajadores de la Archidiócesis, a cuantos no tienen trabajo o lo realizan en condiciones precarias o que degradan su dignidad. Saludo también  a los jóvenes, víctimas más directas de la crisis económica, junto con las mujeres y los inmigrantes. Manifiesto a todos mi solidaridad y cercanía. Saludo también a cuantos vivís la fe y el compromiso cristiano cerca del mundo del  trabajo, miembros de la HOAC, la JOC, Hermandades del Trabajo y la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera.

Muchos son los retos a los que deben hacer frente hoy los trabajadores: el desempleo que apenas cesa, los salarios insuficientes, la explotación de los inmigrantes, los horarios excesivos y la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar, problemas que mellan la dignidad de la persona y generan exclusión y pobreza. El último informe FOESSA dice, entre otras cosas, que el empleo, la vivienda y la salud son los ámbitos que más han influido en la fractura social que padece la sociedad española. En Andalucía, un 47% de la población se ve afectada por problemas de exclusión en el empleo, mientras que el 33,2% tiene problemas en relación con la vivienda, y en el flanco de la salud, el 24,8% tiene algún tipo de dificultad, todo lo cual genera exclusión social.

Nuestra Iglesia diocesana, fiel al mandato de su Señor, quiere estar cerca de los pobres y de los oprimidos por la injusticia. No podemos tener mejores señas de identidad. Por ello, con la Doctrina Social de la Iglesia recordamos a todos la importancia del trabajo para la realización y humanización de la persona, la relación estrecha entre trabajo y familia, pues el trabajo es el sostén de la familia, y la relación también decisiva entre trabajo y sociedad. Sin trabajo para todos, la entera  sociedad se resiente.

El Informe FOESSA de Andalucía, de octubre de 2014, pone de manifiesto que uno de los ámbitos que mayor exclusión y pobreza genera es la carencia de empleo, mientras que un trabajo regularar y estable dignifica a la persona y cohesiona a la sociedad. Por ello, la Doctrina Social de la Iglesia exige un trabajo digno para las personas y las familias. No puede ser, pues, precario, escaso o que no permita construir un proyecto de vida. Como nos dijera el papa Benedicto XVI en la encíclicaCaritas in Veritate, es necesario promover un trabajo decente, que permita vivir con dignidad.

 

En este marco se inserta la iniciativa diocesana que hemos querido llamar Acción conjunta contra el paro, con el lemaAnte el parado, activa tu conciencia. Ha sido promovida conjuntamente por Cáritas diocesana, las Delegaciones de Pastoral Obrera, Pastoral Social-Justicia y Paz, Migraciones, y la Fundación Cardenal Spínola de Lucha Contra el Paro, con el apoyo de otras instituciones y movimientos eclesiales de la Archidiócesis. En las distintas fases de esta campaña hemos ido tomando conciencia de la persistencia de injusticias que afectan a los trabajadores y a sus familias, deshumanizando la vida, precarizando el trabajo, dificultando la vida familiar y los proyectos personales, anteponiendo el beneficio a la dignidad del trabajo y de la persona.

A lo largo de este curso pastoral, los distintos grupos parroquiales, comunidades y movimientos, hemos sentido la necesidad de  promover y crear un entorno propicio al trabajo decente, que elimine tantas injusticias y  sufrimiento, de acuerdo con las exigencias de la dignidad humana y el bien común, tal y como pidiera el papa Francisco en su discurso en el Parlamento Europeo en noviembre pasado al afirmar que “ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana”.

Esta tarea, hacer posible un trabajo decente, corresponde a toda la sociedad, pero es también una tarea eclesial, porque lo que está en juego es la dignidad de la persona y la suerte de los pobres. Por ello, invito a toda la comunidad diocesana a seguir implicándose en esta campaña, que no termina en este curso pastoral, pues a la reflexión tenida hasta ahora le queda el paso más importante: actuar.

Consciente de la riqueza que supone para la Archidiócesis la presencia perseverante de los militantes de los Movimientos Apostólicos, de los equipos de pastoral obrera y de los voluntarios de las instituciones implicadas en la campaña, con mucha gratitud a Dios nuestro Señor y a todos ellos, les invito a perseverar en esta hermosa tarea.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

Mons. Juan José Asenjo
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Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".