El servicio de los religiosos y las religiosas a la sociedad

martinez_sistachMons.  Lluís Martínez Sistach      Dentro de este tiempo gozoso de Pascua, este cuarto domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Se refiere a las vocaciones sacerdotales y religiosas, que son siempre un don de Dios a su Iglesia.

Las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa tienen una especial importancia en la Iglesia. Con motivo del Año de la Vida Consagrada que estamos celebrando en toda la Iglesia por indicación del papa Francisco, quisiera recoger en este comentario algunas de las ideas que expuse en una reunión extraordinaria que celebramos los superiores religiosos y los obispos catalanes el pasado 28 de enero en el Seminario Diocesano de Barcelona.

El papa Francisco, en su documento programático La alegría del Evangelio, llama a todos los religiosos y las religiosas a «recuperar la frescura original del Evangelio» para hacer brotar «nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual”.

El Papa nos llama a todos los servidores de la Iglesia a una pastoral en clave de misión con audacia y creatividad, y pide expresamente hacer la propuesta evangelizadora desde el corazón del Evangelio, cuyo núcleo es la misericordia. Este núcleo es la fuente de la que brota la alegría que debe acompañar siempre al evangelizador y la evangelizadora y, por ello, la Iglesia debe ser y debe aparecer como portadora de esta experiencia de misericordia.

Son muy bellas las palabras que dice el papa Francisco con motivo del año que estamos celebrando: «Quería deciros una palabra, y la palabra es la alegría. Siempre, donde están los consagrados y las consagradas a Dios hay alegría.» Es la alegría, la alegría de la vocación recibida y del amor del Señor, que se expresa en la vida de seguimiento de Jesucristo obediente, casto y pobre.

Durante este año que la Iglesia dedica a la vida religiosa, todos los miembros del pueblo de Dios debemos agradecer el servicio que estas personas hacen a toda la sociedad, sobre todo a los más pobres. Nuestras iglesias diocesanas, con todos sus miembros, debemos reconocer este servicio generoso. ¿Qué sería de nuestra sociedad, nuestras ciudades y pueblos sin la presencia y el servicio de los religiosos y las religiosas en los campos de la espiritualidad, de la vejez, de la cultura, de la enseñanza, de los pobres, de los enfermos, etc.? Sería una sociedad muy vacía.

Encomendamos a la Virgen de Montserrat, patrona de las diócesis catalanas, cuya fiesta celebramos mañana, el futuro de las vocaciones sacerdotales y religiosas en nuestra tierra.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.