La fuerza evangelizadora de la Eucaristía

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez         Quizás alguien pudiera pensar que solo se evangeliza con la catequesis y la predicación, porque dice San Pablo: “la fe entra por el oído” (Rm 10, 17). Así es ciertamente, pero la celebración de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y el testimonio de vida tienen una fuerza inigualable para evangelizar. “Ven y verás” (Lc 19, 1-10). Es la mejor forma de llamar a seguir a Jesús. Ven y verás cómo celebramos la fe y la vivimos los cristianos y quedarás evangelizado. No se necesita hacer grandes razonamientos, ni adoctrinar con muchas palabras. La fuerza de los hechos es más convincente.

Ésta era la forma más frecuente de evangelizar entre los primeros cristianos. Los Padres de la Iglesia antigua catequizaban más celebrando que enseñando. La liturgia tiene la ventaja de que evangeliza de forma visible, a través de signos, con vivencias experienciales, con la práctica de la religión. Toda celebración litúrgica es catequética. Es “el lugar privilegiado de la catequesis del Pueblo de Dios” (Catecismo Iglesia Católica, nº 1074). La catequesis está intrínsecamente unida y de modo especial a la Eucaristía.

Evangelizar significa hacer conocer la religión cristiana de modo que se produzca la conversión del corazón y la adhesión personal a Jesucristo, a sus enseñanzas y criterios de vida. De hecho la iniciación cristiana culmina con la participación en la Eucaristía como expresan muchos documentos que han sido pauta y guía en la pastoral de la Iglesia en estos tiempos (cfr. Pablo VI, DCN, LG 11 y RICA 36).

La evangelización se inicia con los niños. El directorio litúrgico para las misas con participación de niños (n.9) invita a ayudarles a que “experimenten” cosas que comprendan “de acuerdo a su edad y a su progreso personal” sobre la Eucaristía, “por medio de diversas celebraciones por las cuales los niños más fácilmente perciben por la misma celebración, algunos elementos litúrgicos”. Así se preparan para integrarse fácilmente en las celebraciones con los adultos.

Todas las celebraciones en torno a la Eucaristía son evangelizadoras. Son muchas y es necesario potenciar esta cualidad. Los sacramentos que acompañan al crecimiento y a la maduración del cristiano giran en torno a la Eucaristía. Ésta va configurándonos con Cristo y nos impulsa a evangelizar a los demás. Los actos de devoción popular en torno a Jesús Sacramentado son altamente evangelizadores. Las procesiones del Corpus Christi, la exposición del Jueves Santo, las visitas al Santísimo, la Adoración Nocturna y Perpetua, los primeros viernes de mes, etc.

En medio de todas estas manifestaciones la participación en la Eucaristía dominical es la principal forma de evangelizar. Fomentar la santificación del domingo es un quehacer de todos los proyectos pastorales para la nueva evangelización. De ella nace el testimonio de vida cristiana verdaderamente consciente y coherente (cfr. NMI 36). Si no lleva al compromiso no es evangelizadora. Ya lo advierte San Pablo a los Corintios: sin solidaridad, sin compromiso, la Eucaristía no es anuncio del Evangelio (cfr. 1Cor 11,17-34).

Como decía San Juan Pablo II: “Para evangelizar hacen falta apóstoles expertos en la celebración, en la adoración y contemplación de la Eucaristía” (Jornada misionera 2004). También afirmaba: “La Iglesia recibe la fuera necesaria para cumplir su misión perpetuando la Eucaristía, el sacrificio de la Cruz y comulgando el Cuerpo y la Sangre de Cristo” (Encíclica “Ecclesia de Eucharistía”, nº 22). Ninguna celebración visibiliza mejor nuestra fe, nuestra actitud de creyentes y proclama lo que creemos si no es en este encuentro con Cristo en la Eucaristía y confraternizando con los hermanos. Es la más excelente forma de evangelizar.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).