Jesús, el Buen Pastor

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Jesús es el mejor de los pedagogos que podemos imaginar; sabía perfectamente qué imágenes podía entender mejor el pueblo que le escuchaba para recibir el mensaje que les dirigía. Los judíos eran un pueblo de pastores, un pueblo  trashumante. La imagen del pastor y el rebaño era una imagen usada mucho en el Antiguo Testamento para hablar de Dios; así, se dice de Dios que es el Buen Pastor, un Buen Pastor que ha escuchado a su pueblo y lo ha conducido a buenos pastos, que lleva en brazos a su pueblo lo mismo que el pastor lleva en brazos a los corderos (cfr. Is 40, 11). El pueblo rezaba a Dios en estos términos: «El Señor es mi pastor nada me falta; me lleva a verdes praderas, hacia fuentes tranquilas, repara mis fuerzas» (Sal 23, 1-2)

Jesucristo, siguiendo esta tradición bíblica, se presenta como el Buen Pastor. Jesús es el Buen Pastor (Jn 10, 11) y la humanidad es su rebaño. La misión del pastor es llevar a las ovejas a buenos pastos; la misión de Cristo es llevar a los hombres a la salvación. El pastor da la vida por sus ovejas (Jn 10, 11); Jesús da la vida por la humanidad. Para conseguir la salvación lograda por Cristo, las ovejas han de vivir llevando el estilo de vida que Jesús marca porque Él es la puerta de la salvación, Él va delante enseñando el camino para llegar a los pastos de la salvación. Las ovejas conocen su voz y la siguen.

Jesús es el Buen Pastor que ha venido a este mundo con un encargo y una misión recibidos del Padre: ofrecer a los hombres la salvación. Esta misión la ha cumplido hasta el final, ha entregado su vida, ha derramado hasta la última gota de su Sangre para que nosotros, sus ovejas, tengamos vida y la tengamos abundante. Él ha culminado su misión en este mundo y confía la misma misión a otros: ser pastores de su rebaño que ayuden a la humanidad a alcanzar el Cielo. Los sacerdotes son los pastores a los que Cristo ha confiado esa misión de guiar a los hombres y mujeres hacia las verdes praderas de su Reino y de la salvación; ellos, lo mismo que Él, no abandonan las ovejas, como los pastores asalariados, sino que han de dar la vida por el rebaño. Ellos, para poder cumplir mejor su preciosa misión, deben dejar padre y madre, renunciar a formar una familia, tener una total disponibilidad, señalar el camino de los verdes pastos de la salvación, ir delante de las ovejas como el pastor va delante del rebaño, siendo verdaderos testigos de Cristo.

Hoy vivimos tiempos de sequía vocacional, de respuesta a la llamada de Dios. Hoy, como siempre, es necesario que haya jóvenes que escuchen la voz de Dios; jóvenes que estén atentos a la palabra de Cristo, Buen Pastor, que les llama y les encomienda su misma misión. ¡Dios sigue llamando al sacerdocio y a la vida consagrada hoy a través de distintos medios y a través de distintas personas! Sí, llama a través de las familias cristianas que son el lugar propio en el que han de germinar las vocaciones sacerdotales y de especial consagración; llama a través de sacerdotes ejemplares que animan a otros a vivir lo mismo que ellos viven, sin complejos, con convicción; llama a través de las comunidades cristianas que necesitan de buenos pastores que les ayuden a encontrar el camino de Dios y de la salvación. Sí, hermanos, necesitamos comunidades que aprecien y valoren la tarea de los sacerdotes frente a un ambiente anticlerical; comunidades que, con su actitud, ayuden a los jóvenes a valorar lo sublime e importante de la misión del presbítero; comunidades que les estimulen a entregarse al Señor por entero; comunidades cristianas que ayuden a descubrir a los jóvenes que ser sacerdote merece la pena.

Es necesario que este Domingo, Domingo del Buen Pastor y Jornada mundial de oración por las vocaciones, pidamos al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies; oremos para que las familias sean generosas a la hora de animar a sus hijos por este camino y para que los jóvenes sean generosos para escuchar la llamada de Dios y seguirla.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.