Va de pastores, va de sacerdotes

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas           Este domingo es conocido, debido al evangelio que se proclama, como el domingo del Buen Pastor. Por dicho motivo, era un domingo durante el cual, en muchas parroquias, acostumbraban a agradecer al párroco su misión como pastor.

Jesús, entre sus muchas tarjetas de visita de presentación, se sirvió de un título muy entrañable para su pueblo y que tan solo se refería a Dios: Buen Pastor. Todos hemos escuchado el bello salmo o plegaria del pueblo de Israel “el Señor es mi pastor, nada me falta…”.

Un hecho y un comentario en relación a los sacerdotes que hacen presente hoy la misión del Buen Pastor: en mi primera parroquia como párroco —tenía 34 años— una  tarde de domingo fui con la peña azulgrana, en autocar, al campo de fútbol para presenciar un partido. Hacía pocas semanas que había llegado al pueblo.

A poco de haber comenzado el viaje, el presidente de la peña, micrófono en mano, dijo estas palabras: “Socios, hoy tenemos entre nosotros al nuevo párroco. Le damos la bienvenida. Padre, a muchos de los que estamos aquí no nos verá demasiado en Misa, pero no se preocupe, que el día que venga el obispo le haremos quedar bien; más que bien. Ha de saber que somos bastante “cerrados”, que solo nos animamos cuando marca el Barça, pero, aunque no lo digamos, le necesitamos más de lo que piensa. Gracias por ser nuestro párroco y venir con nosotros”.

Me sentí medio avergonzado, pero a menudo he pensado en ello. Y puedo decir que sus palabras se cumplieron. Lo he pensado muchas veces.

Lo que acabo de comentar corresponde a alguno de los fragmentos de la homilía que dirigí a los sacerdotes el día de la Misa Crismal, el martes santo, en nuestra Catedral. Es el día en que renovamos los compromisos de nuestra ordenación: “La Eucaristía siempre es acción de gracias por Jesucristo Salvador, pero hoy de una manera especial también para nosotros, obispos, sacerdotes y para todo el pueblo de Dios de Girona, porque celebramos la institución del sacerdocio en aquella última cena con el encargo de repetir siempre el memorial del Señor.

Hoy recordamos con agradecimiento y actualizamos el día de nuestra ordenación, cuando fuimos constituidos servidores y pastores, inseridos en el presbiterio, y por ello renovamos las promesas de aquel día, la donación fiel al Señor y a su pueblo a lo largo de toda nuestra vida.

Por esa razón, porque la Pascua de Jesús continua actualizándose entre nosotros, bendeciré los óleos y consagraré el crisma que, en todas las parroquias de la Diócesis, utilizaremos en la administración de algunos sacramentos.

Gracias, sacerdotes, hoy especialmente a vosotros, porque habéis dejado a Jesús vuestro corazón para amar; nuestra palabra para anunciar el Evangelio; vuestras manos para bendecir, perdonar, animar y acariciar; vuestros ojos para seguir contemplando al mundo con amor al igual que a las personas; vuestros pies para abrir el camino, para acompañar, para ir en busca de  quien necesita ayuda. Gracias por vuestra plegaria, por vuestra soledad, por tantas lágrimas a escondidas, por tanta fortaleza ante los fracasos, por la fidelidad al compromiso, porque habéis gastado y gastáis la vida precisamente ofreciendo a aquel que es la Vida en plenitud y por siempre.

Lo habéis hecho y lo hacéis con humildad, sirviendo, con frecuencia como el grano de trigo oculto en la tierra, a pequeñas o grandes comunidades, sin gratificaciones y con las actitudes del Buen Pastor”.

Si a lo largo de este domingo os cruzáis con vuestro párroco o vais a su encuentro expresamente, decidle: “¡Gracias!”. 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 424 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.