Uno de los apellidos de Dios

Albacete Obispo CiriacoMons.  Ciriaco Benavente             El amor fiel no está de moda, cuenta con numerosos enemigos. Unos atacan en campo abierto, otros lo hacen de manera sutil y clandestina. Los analistas apuntan, entre otros:

– El error en las motivaciones. Apoyarse en motivaciones efímeras produce amores efímeros.

– Confundir el amor con un sentimiento o con una emoción, como hace el amor romántico. El amor es emoción, sentimiento, pero es también elección, decisión, compromiso.

– Incapacidad de sufrir y soportar contradicciones, conflictos, renuncias, sacrificios. El amor comporta satisfacciones hondas, pero exige sacrificios y renuncias.

– Buscar sólo ventajas y provechos en el amor. Quien ama a una persona sólo para conseguir un bien de ella, no ama a la persona, sino que ama al bien que espera de ella. En definitiva se ama a sí mismo.

Afirmaba Platón que los hombres aprendieron de la naturaleza (podría ser de una piedra, de un árbol, de un amanecer o de una puesta de sol..) las cosas más importantes. En una época como la nuestra, de compromisos frágiles, o líquidos, como los llaman otros, hasta un animalito puede darnos lecciones de fidelidad.

Se trata de un hecho real. Es la historia de un perrito, arrojado poco después de nacer al fondo de una zanja y recogido una tarde fría de invierno por un obrero, cuando éste volvía de su trabajo. El perro moribundo se recuperó pronto, ligándose desde entonces, con un afecto admirable, a quien había sido su salvador. Siempre estaba a su lado, le acompañaba, cada mañana, hasta el autobús, y le aguardaba, cada tarde, en la parada a la vuelta del trabajo. Pasado un tiempo, el obrero murió al ser bombardeada la fábrica donde trabajaba. Sin embargo, hasta el año 1958 en que murió el perro, éste siguió acudiendo, tarde tras tarde, a la parada del autobús con la instintiva esperanza de ver regresar a su dueño. En noviembre de 1.957, con el acuerdo unánime de todos los vecinos, se le concedió al animal la medalla de oro a la fidelidad. Murió pocos meses después. En la plaza mayor de la pequeña población italiana de Borgo San Lorenzo se puede admirar todavía el monumento erigido al perro con esta dedicatoria: «A Fido, cane fidele».

Me viene a la memoria un texto del profeta Isaías que, a pesar de lo que ha llovido desde que se profirió, no ha perdido actualidad: «Hijos crie y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne».

La fidelidad lleva tiempo cotizando a la baja en nuestra sociedad. Algunos, más que un valor, la consideran casi un contravalor. Se cambia de creencias, de valores, de amigos, de esposo o de esposa como se cambia de producto ante las ofertas del escaparate del supermercado.

La fidelidad, como la misericordia, forma parte de los apellidos de Dios, y sólo se entiende bien cuando se empieza a comprender lo que significa la fidelidad misma del Dios que nos hizo a su imagen y semejanza.

+  Ciriaco Benavente Mateos

Obispo de Albacete

Mons. Ciriaco Benavente Mateos
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Mons. D. Ciriaco Benavente Mateos nació el 3 de enero de 1943 en Malpartida de Plasencia, provincia de Cáceres y diócesis de Plasencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Plasencia y fue ordenado sacerdote el 4 de junio de 1966. Es Graduado Social por la Universidad de Salamanca (1971). Comenzó su ministerio sacerdotal en el pueblo salmantino de Béjar, donde fue coadjutor, de 1966 a 1972, y luego párroco, de 1973 a 1979, de la Parroquia de San Juan Bautista. Desde 1979 a 1982 fue Rector del Seminario de Plasencia y Delegado Diocesano del Clero entre 1982 y 1990. Este último año fue nombrado Vicario General de la diócesis, cargo que desempeñó hasta su nombramiento episcopal. El 22 de marzo de 1992 fue ordenado Obispo en Coria. Obispo de la diócesis de Coria-Cáceres hasta diciembre de 2006. En la Conferencia Episcopal Española ha sido Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones desde 1999 hasta 2005. En la Conferencia Episcopal Española en la actualidad es miembro de las Comisiones Episcopales de Migraciones y de Pastoral Social. Con fecha 16 de octubre de 2006 fue nombrado por el Santo Padre Benedicto XVI Obispo de Albacete, tomando posesión de la sede el día 16 de diciembre de 2006.