PEREGRINACIÓN DE LAS DIÓCESIS ARAGONESAS AL PILAR: 1975 ANIVERSARIO DE LA VENIDA DE LA VIRGEN A ZARAGOZA

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano            El próximo sábado, 25 de Abril, todas las diócesis aragonesas peregrinaremos conjuntamente a la Basílica del Pilar, para dar gracias al Señor en este Año Pilarista con motivo del 1975 aniversario de la Venida de la Virgen María en carne mortal a Zaragoza, que la tradición sitúa en el 2 de Enero del año 40 de nuestra era. La imagen morena sobre el Pilar, con su mano grande y acogedora, su rostro sereno y atento a nuestras súplicas y el Niño con el símbolo del Espíritu entre las manos nos hace revivir facetas de la peregrinación de fe de aquella mujer nazarena que nos invita, en este feliz aniversario, a visitar su casa en Zaragoza.

Desde las orillas del Ebro, la devoción a Santa María, la Madre de Dios, se extiende por toda la geografía aragonesa, nacional e internacional. Es extraño que en nuestras parroquias y ermitas no encontremos una imagen de la Virgen del Pilar, dando muestra de la fe y el cariño que nuestra tierra y nuestras gentes profesan a la Nuestra Señora. Muchos de nosotros hemos oído tantas veces relatar a nuestros mayores la piadosa tradición de la Venida de la Virgen en carne mortal a la Cesaraugusta romana: acontece cuando allí se encontraba el Apóstol Santiago el Mayor junto a un pequeño grupo de conversos que habían escuchado y creído su predicación; los cesaraugustanos resultaban bastante duros de oído y de corazón, y el apóstol vio flaquear sus fuerzas y comenzaba a preguntarse si tenía sentido seguir predicando el mensaje de Jesús en esta tierra. Cuando su flaqueza, por el desánimo, le hizo perder su entereza, vio a María, la madre de Jesús, en una gloriosa aparición, rodeada de ángeles que, desde Jerusalén (aún no había muerto María), venía para confortarle y renovar sus ánimos. La Santísima Virgen entregó a Santiago el Pilar, la Columna de jaspe que hoy sostiene su imagen, como símbolo de la fortaleza que debía tener su fe.

Desde siglos pretéritos, la figura de la Virgen del Pilar, está asociada a los inicios de la evangelización en el seno de nuestra Iglesia. Hoy, más que nunca, necesitamos de su estímulo e intercesión para seguir llevando adelante nuestra tarea en estas tierras, construyendo nuevos cimientos de fe para las generaciones que llaman a nuestras puertas, que conviven junto a nosotros, pero que débilmente o con muchas dificultades conocen la persona de Jesús de Nazaret y su mensaje salvífico. Os invito a poner bajo su manto, en esta peregrinación, nuestras preocupaciones y hagámosle sabedora de los avatares en los que nos debatimos. Nunca serán mayores las dificultades que la fortaleza que imprime la fe. En los obstáculos es donde María va poniendo pilares para que vayamos apoyándonos y descubriendo los signos de la presencia de Dios: “Tú permaneces como la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto” (Sab18, 3; Ex 13, 21-22)

Os animo en esta visita a soñar con aquel momento estelar donde María se convirtió en estrella de la evangelización en nuestra tierra. Fue por delante y alumbró con su presencia todos los esfuerzos de Santiago por sembrar la semilla de la fe. Hoy María nos sigue acompañando, abriéndonos el camino y dándonos pistas para que Jesús sea proclamado y amado en la realidad y en el tiempo que nos toca vivir. Con ella no tenemos derecho al pesimismo, a la desesperanza o a la falta de entusiasmo en nuestra acción evangelizadora. Ella es el Pilar que sostiene nuestro amor a Cristo. Descubrir a María, en este camino, ha sido para el pueblo cristiano – también para nuestra Iglesia diocesana- un orgullo y un motivo para alabar más y mejor a Dios. ¡Bendita y alabada sea la hora, en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza! Os esperamos en la peregrinación del día 25.

+ Carlos Escribano Subías,

Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.