Jesucristo es el “buen samaritano” de la humanidad

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses        El tiempo litúrgico de Pascua es una buena oportunidad para adentrarnos en el misterio de Cristo, que es luz que ilumina el misterio del ser humano. En estos domingos pascuales me propongo comentar algunos puntos de mi carta pastoral para el presente curso, que he dedicado a la acción caritativa y social de la Iglesia, en la que el centro y fundamento es Cristo, pues la Iglesia es como su signo y su instrumento eficaz en el transcurso de la historia. El Concilio Vaticano II habla de la Iglesia como sacramento de Cristo.

La constitución pastoral Gaudium et spes, de ese concilio, nos ofrece una bella síntesis en el número 22: “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… El que es imagen del Dios invisible (Col 1,15) es también el hombre, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado”.

La plenitud de la vida de Cristo es su Pascua, su muerte y su resurrección. Pero este Cristo hermano nuestro no es una figura que queda en la historia, como un grato recuerdo que ya ha pasado; es el Cristo vivo, el que está presente en la Iglesia cada día hasta el fin del mundo, el que actúa en todos los sacramentos. La vivencia de esta verdad es fundamental y es perenne, y la hemos de vivir siempre, pero mayormente en este tiempo pascual.

Los Evangelios nos relatan sobre todo el amor de Cristo a nosotros, que tiene su plenitud en el hecho de dar la vida por la salvación de todos. Él enseña a los discípulos que “nadie tiene amor mayor que éste de dar uno la vida por sus amigos” (Jn 15,13). Llegada la hora de la pasión, “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1).

Jesús manifiesta su solidaridad en primer lugar por el hecho de la encarnación, compartiendo nuestra condición humana, haciéndose hombre como nosotros. Este amor solidario está presente en toda su vida terrena y se manifiesta particularmente con los que sufren, con los cansados y agobiados y se expresa de manera especial con su sacrificio redentor en la cruz.

Jesucristo es el “buen samaritano” de la humanidad. Viene –en su presencia física en Palestina y en su acción misteriosa en los sacramentos- a salvar, a curar, a llenar de vida. No ha venido a condenar a las personas, sino a salvarlas. “He venido para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10).

El sentido de la vida humana consiste, pues, en experimentar la salvación de Dios en Cristo, en abrirse al amor de Dios y también en corresponder a ese amor, y compartirlo con los hermanos.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.