Un nuevo Congreso Litúrgico de Montserrat

cardenalsistachMons.  Lluís Martínez Sistach       Este año coinciden varias conmemoraciones de carácter litúrgico. En primer lugar, hace cien años del primer Congreso Litúrgico de Montserrat, celebrado en 1915. Más adelante, en 1965, o sea hace cincuenta años, se empezó a decir la misa en las lenguas de la gente, de cara a la asamblea cristiana, con un cambio de ritos que los hacía más cercanos, más participativos y más comprensibles. Fue en dos etapas: una, como una prueba, el 1 de enero, y la siguiente, ya de manera plena, el 7 de marzo.

En diciembre de 1963, el Concilio había aprobado la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, en la que se ofrecían los principios básicos de lo que debía ser la reforma litúrgica y se señalaban algunas de las concreciones posibles. Por ejemplo, se apuntaba que había que reflexionar sobre la posibilidad de celebrar la misa en las lenguas vivas.

El papa Pablo VI, de manera inmediata, puso en marcha los organismos encargados de la reforma. La Iglesia, después de siglos, abandonaba el uso del latín en el culto y se pasaba a las leguas vivas. Fue un gran cambio, no en el orden de las verdades de fe pero sí en la práctica cristiana. No todo el mundo entendió la motivación profunda de la Iglesia para dar este paso. Dejar el uso del latín se vio como un cierto empobrecimiento cultural, pero hacer entrar las lenguas autóctonas en el culto también tenía una dimensión cultural muy positiva. Y así se vivió en Cataluña, donde el uso de la lengua vernácula en la catequesis, la predicación y el culto había pasado por momentos difíciles.

La Iglesia decidía hacer la celebración de la misa y de los demás sacramentos en las lenguas vivas para hacerlos más cercanos y comprensibles, más participados por toda la comunidad y más inspirados en la Sagrada Escritura, y para acercar la Palabra de Dios a los cristianos. Más adelante, la reforma litúrgica dio nuevos pasos, en especial con el nuevo orden de lecturas, que puso al alcance del pueblo cristiano una presencia más abundante de la Biblia en las celebraciones.

En Cataluña, estas reformas se vivieron con un verdadero entusiasmo. El terreno estaba preparado gracias a una especial sintonía con el movimiento litúrgico que se vivía desde hacía tiempo en varios países de Europa y que aquí promovían instituciones como el Fomento de Piedad y el monasterio de Montserrat. En este monasterio, en 1915, hace ahora cien años, se celebró el primer Congreso Litúrgico, que tuvo cuatro objetivos sobre el culto cristiano: profundización, participación activa y fomento de la vida sacramental y de la vida comunitaria. En el año 1965, ya después del Concilio, se celebró el segundo Congreso y en 1990 el tercero, con el fin de evaluar cómo había sido recibida la reforma en Cataluña.

Ahora, nuevamente, los obispos de las diócesis catalanas y el abad de Montserrat hemos convocado un nuevo Congreso Litúrgico -el cuarto-, que tendrá lugar los próximos días 16, 17 y 18 de abril, coincidiendo con el centenario del primer Congreso, muy centrado en el futuro de la reforma litúrgica en nuestra tierra.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.