Semana de la familia

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

¡A todos os deseo una feliz Pascua de Resurrección! ¡Cristo ha resucitado!

Con un concierto (sábado 11 de abril) y con la Santa Misa en la Plaza de San Andrés (Domingo 12 de abril) inauguraremos la Semana diocesana de la familia (11-18 de abril)que quiere ser una reflexión sobre la situación, las necesidades y la gran importancia que tiene la familia tanto en la misión de humanización como de evangelización.

Nuestras familias hoy están, en su mayoría, en claro proceso de descristianización: poco a poco, casi sin darse cuenta, la familia se ha visto envuelta en una situación de paganización en la que Dios es el gran ausente, no porque Él no esté presente sino porque la familia ha prescindido de Él, no lo reconoce ni le concede el espacio que debiera tener. Han sido muchos y muy profundos los cambios que la sociedad ha sufrido en los últimos decenios: culturales, morales, religiosos, políticos, etc. La familia ha sido la caja de resonancia de todos estos mencionados cambios, afectándole negativamente en la mayoría de los casos.

Los cambios sociales han ido generando un «hombre nuevo», con una nueva manera de pensar, con una nueva valoración de las cosas y de las realidades, con una forma nueva de situarse frente a Dios, frente a la religión, frente a la familia, frente a su manera de vivir y enfrentarse a la realidad humana; formas caracterizadas todas ellas por un descenso o una falta de sensibilidad en la valoración de Dios, de la fe, de lo religioso y moral, mientras crece la valoración por lo material casi como el único móvil de actuación para muchas personas y familias.

No podemos olvidar que la familia ha sido siempre el cauce natural a través del cual se ha vivido la fe y se ha transmitido de una generación a otra. Hoy la familia no tiene capacidad de ser ni protagonista en la iniciación cristiana de sus miembros ni medio natural de transmisión de la fe porque los padres, en la mayoría de los casos, muestran unapreocupante indiferencia respecto a Dios y todo lo relacionado con lo religioso; a muchos sólo les importa lo material, la comodidad y el buen vivir, y su fe es tan débil que no son capaces de transmitirla a nadie.

Sin dejarnos llevar de exageraciones ni de catastrofismos podemos constatar que nuestras familias hoy se han descristianizado, se han paganizado y materializado, y están necesitando urgentemente ser evangelizadas; ésta tarea debe ser algo prioritario para la Iglesia, para nuestra Iglesia diocesana. Benedicto XVI calificaba la situación de la familia como «situación de emergencia» que pide una urgente evangelización pues sin evangelizar la familia difícilmente podremos lograr la nueva evangelización de nuestra sociedad. Urgidos por esta situación, en nuestra Diócesis (en la programación pastoral para este curso y para todos los que sean necesarios) adoptamos como objetivo prioritario la evangelización de la familia.

La experiencia de fe en la familia es esencial para iniciar, animar y lograr cristianos maduros, adultos en la fe y auténticos discípulos de Cristo. Cuando en la familia ha faltado la vivencia de la oración juntos, el interés por Jesucristo y por lo religioso, aunque para Dios nada hay imposible, es difícil que en un clima tal surjan personas que se enamoren de Cristo y traten de vivir de acuerdo con su mensaje.
La Semana que hemos programado trata de ayudar a descubrir lo importante que es tener una experiencia de fe en el seno de la familia; quiere ayudar a los padres y familias en general a valorar la importancia de su misión evangelizadora; quiere recordar la tarea que la familia tiene como humanizadora y transmisora de la fe; y busca llamar a todos a encontrarnuevos caminos de evangelización que nos ayuden a llevar el mensaje salvador de Cristo al corazón de cada hogar para que sean familias evangelizadas y evangelizadoras.

Durante la Semana ¿qué haremos? Hemos proyectado con todo cariño encuentros y actividades orientados a esta evangelización de las familias: la Santa Misa de inauguración en la Plaza de San Esteban (Domingo 12 de abril); cada día lo iniciaremos con un encuentro de oración y la Eucaristía con reflexión sobre la familia y sus necesidades en cada una de las parroquias de la ciudad; un Via lucis (viernes 17) en el que desgranaremos en 14 estaciones los problemas y los caminos de solución de los mismos en la familia; el Santo Rosario(miércoles 15) por las calles de Soria en el que encomendaremos a la Madre de Nazaret todos los problemas de la familia actual; la Asamblea diocesana (sábado 18), centrada en las contestaciones al cuestionario trabajado con anterioridad por amplios sectores de la Iglesia diocesana, sobre la familia y los caminos por los que hacer llegar el mensaje salvador de Cristo a las familias; etc.

Como podéis comprobar, queridos diocesanos, se trata de un programa rico y variado que nos ayudará a buscar y poner en marcha juntos los medios necesarios para la evangelización de la familia. ¡Os esperamos a todos! ¡Os invito a participar en las actividades programadas y a aportar vuestras experiencias e iniciativas!

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

 

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.