¿Quieres ser cristiano?

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas      En este segundo domingo de Pascua, en la catedral de Girona, recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana dieciséis catecúmenos.

¿A quiénes llamamos catecúmenos? A los hombres y mujeres, jóvenes de ambos sexos, que quieren ser cristianos y que  desde el tiempo de adviento hasta hoy, se han preparado para ser bautizados, confirmados y poder participar  de la Eucaristía. A este tiempo de preparación y de formación se le denomina catecumenado desde los inicios del cristianismo.

¿Quién es el responsable del catecumenado? El obispo, junto a la Iglesia Diocesana, y especialmente su delegado, con las comunidades parroquiales que los acompañan responsabilizándose de su formación por medio de sacerdotes y laicos que garantizan su proceso.

Consideremos cuatro grandes momentos del catecumenado.  Conocemos mejor la celebración del bautismo, la confirmación y la eucaristía, la última etapa. Pero antes ¿qué pasos o momentos se viven?

 La acogida por parte de la comunidad parroquial a quien pide el bautismo

Cabe pensar que la petición surge de conversaciones, del testimonio y de la invitación de cristianos y de sacerdotes responsables. También podemos pensar que la petición se produce porque los solicitantes desean celebrar el matrimonio, o porque al solicitar el bautismo para sus hijos, han constatado que alguno de ellos no había sido bautizado. Dios se sirve de las personas, de hechos y de situaciones muy sencillas y cotidianas para llamarlos e invitarlos a que sean hijos suyos y miembros del Pueblo de Dios, que es la Iglesia.

El rito de ingreso

El primer domingo de adviento, normalmente en el monasterio de Solius, tras la presentación de la propuesta de Cristo y del proceso que inician, se vive la celebración del rito de ingreso.

En mi condición de obispo acojo los candidatos en la puerta de la Iglesia, les pregunto su nombre, qué piden a la Iglesia de Dios y si están dispuestos a emprender el camino. También me dirijo a los que garantizan su formación y a los fieles preguntándo si están dispuestos a ayudarles para que “encuentren a Cristo y lo sigan”.

A continuación trazo una cruz sobre la frente de cada uno de ellos y les coloco una cruz en el cuello, como señal de su nueva condición. Después, solemnemente, entramos en la Iglesia para participar de la mesa de la Palabra de Dios: una lectura bíblica de Isaías, el salmo 32 y el evangelio de Juan, que nos habla de dos discípulos del Bautista que siguen a Jesús y le solicitan querer conocerle.

Finalmente, entrego a cada catecúmeno un ejemplar de los evangelios y finalizamos orando especialmente por ellos al tiempo que los despido.

 

El rito o momento de la elección

Normalmente tiene lugar el primer domingo de cuaresma, en la catedral, pero este año ha sido en el segundo.

En primer lugar escuchamos la Palabra de Dios con el evangelio de la confesión de Pedro, que ciertamente los prepara para su confesión de fe.

Los candidatos son presentados por sus padrinos o madrinas, que han de dar testimonio de su formación. Seguidamente se atiende con emoción la petición de los candidatos a recibir los sacramentos del bautismo, la confirmación y la eucaristía, inscribiendo su nombre en el libro (podríamos llamarlo el Libro de la Vida). El obispo los admite siendo iniciados en las fiestas de Pascua.

Tras orar por los elegidos se les impone una estola morada que los identifica como tales. Siguen las plegarias de los fieles, el acto de confesión general, ungiendo después las manos con el óleo de los catecúmenos. Finaliza el rito dispensándoles el Credo —que hemos proclamado los fieles durante la celebración— y el Padrenuestro.

Al despedir a los elegidos se les invita a vivir la cuaresma acompañados por Cristo, y se les recuerda que el día de pascua recibirán los sacramentos de la iniciación cristiana convirtiéndose en cristianos.

Culmina el catecumenado con la gozosa celebración de los sacramentos: bautismo, confirmación y eucaristía.

¡Demos gracias a Dios!  

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 404 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.