Pascua: el encuentro con Jesús, que vive

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris     El tiempo pascual comprende siete semanas, cincuenta días vividos y celebrados como un todo. Es el tiempo más fuerte y significativo del año litúrgico: celebramos el Paso (Pascua) de Jesús a una nueva forma de existencia. Ha entrado definitivamente en la esfera del Espíritu y vive para el Proyecto del Padre. Y lo ha hecho como Cabeza de la nueva humanidad, convirtiéndose en modelo y prototipo de lo que la comunidad de sus creyentes está llamada a hacer: desarrollar en la historia y actualizar en nosotros la Pascua de Jesús.

La plenitud y cumplimiento del hecho inaugurado en la Noche Pascual es Pentecostés. Es el Espíritu de Jesús el que vive y está presente entre nosotros hoy y ésta es la clave para entender la vida cristiana en todos sus aspectos: la comunidad cristiana encuentra verdaderamente su razón de ser y el sentido de su existencia en esta presencia viva, personal, aunque invisible, que nos va guiando en nuestra vida y misión.

El tiempo de Pascua es un tiempo especialmente propicio para que los bautizados seamos signo claro del Cristo viviente y para redescubrir su presencia viva en la comunidad cristiana reunida («Donde dos o tres se reúnen en mi nombre…»); en la escucha de la Palabra («¿No abrasaba nuestro corazón cuando…»); en la celebración eucarística («Lo conocieron al partir el pan»); en la vida entregada en solidaridad («Lo que hicisteis al más pequeño de estos hermanos conmigo lo hicisteis…»); en los signos de los tiempos y en la historia («Yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación de los tiempos»).

Es el tiempo propicio para profundizar en la iniciación o reiniciación cristiana: nuestras celebraciones y sacramentos son encuentro personal con Cristo, que vive. Celebrar en tiempo pascual las Primeras Comuniones, la Confirmación, la Unción de enfermos… tiene su fundamento y sentido, no es sólo una costumbre: estas celebraciones enmarcadas en el misterio Pascual ponen de relieve el paso del Señor (la Pascua) que vive y actúa «significativamente» en los sacramentos.

Incluso la piedad popular ha encontrado, en los últimos decenios, y como natural culminación del Viacrucis, la práctica del llamado «Vía Lucis» (Camino de la luz): la meditación orante del misterio glorioso del Señor, que comprende desde la Resurrección hasta Pentecostés. La espiritualidad cristiana ha estado durante años más centrada en la cruz y muerte de Jesús que en su resurrección; más en el Viernes Santo que en el Domingo de Pascua. Muchos cristianos todavía se fijan sólo en la Cruz y se olvidan que Jesús hoy vive. Como explica el libro de los Hechos de los apóstoles, el final no ha sido el sepulcro. Jesús con su Resurrección triunfa sobre el pecado y sobre la muerte. Y, después, todavía dedica un tiempo a devolver la fe y la esperanza a los suyos con encuentros sorprendentes llenos de intimidad y ternura. Es la etapa de reflexión y oración de la comunidad en torno a María, que los dispone a recibir la fuerza del Espíritu Santo capacitándolos para cumplir la misión que el Maestro les ha confiado.

Recibid el saludo pascual de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola,

Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.