INVITACIÓN A LA MISA CRISMAL – A todos los presbíteros del clero secular y regular en la diócesis

Mons. Julian LópezMons. Julián López      Querido hermano y amigo:

Se acercan los días santos de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Un año más nos disponemos a celebrar estos misterios, verdadera cumbre del año litúrgico. Como sabes, el beato Pablo VI quiso que la celebración de la Misa Crismal en la que se bendicen los óleos y se consagra el Crisma y que de suyo tiene lugar en la mañana del Jueves de la Cena del Señor, se pudiese adelantar a uno de los días inmediatamente anteriores con el fin de facilitar la mayor participación posible de los presbíteros. De hecho esta celebración posee las características propias de ese día en el que nuestro Salvador encomendó a los Apóstoles la tarea sacerdotal de celebrar, con el pan y el vino, el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre hasta su retorno al final de los tiempos.

Todo sacerdote, consciente del don y de la función que ha recibido, está llamado a agradecer esta gracia que, por otra parte, no le ha sido dada para su exclusivo provecho sino para el bien espiritual y pastoral de todo el pueblo de Dios. Es el Señor el que ha querido ejercer su sacerdocio por medio de nosotros capacitándonos por el sacramento del Orden para que le representemos en la comunidad de los fieles. Porque solamente Él puede decir con absoluta verdad y eficacia sobre el pan y el vino: «Esto es mi Cuerpo. Este es el cáliz de mi Sangre». El misterio del sacerdocio cristiano radica en el hecho de que nosotros, seres humanos limitados y pobres, hablamos y actuamos en la celebración eucarística con su «yo» personal: in persona Christi.

Por eso necesitamos ese recuerdo específico que entraña la Misa Crismal, para que ni el paso del tiempo ni el cansancio o la rutina diaria anulen o deterioren en nosotros algo tan grande y hermoso como es revivir aquel momento en que nuestro Maestro y Señor, por el ministerio del obispo que nos ordenó, nos hizo partícipes de su único y supremo sacerdocio. Es Jesucristo el que convoca a cada uno. Por eso no podemos faltar, salvo que lo impidan dificultades mayores, concelebrando todos los presbíteros. La concelebración pone de manifiesto la pertenencia al mismo sacerdocio, el de Cristo, y es también expresión de la comunión con la Iglesia diocesana y con el Obispo en la única Eucaristía. Lo recomienda expresamente la liturgia del día.

La Misa Crismal empezará a las 11 de la mañana del miércoles 1 de abril en la S.I. Catedral. Pero antes, a las 10 horas, estamos convocados en el Salón de Actos del Seminario de San Froilán para prepararnos espiritualmente como hemos hecho en los años anteriores. Terminada la Misa, en el Obispado se ofrecerá un vino español.

En la espera de encontrarnos ese día, recibe ya un afectuoso saludo fraterno:

+ Julián López,

Obispo de León

 

 

 

Mons. Julián López
Acerca de Mons. Julián López 162 Articles
Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella