Esta alegría, nadie nos la quitará

jesus_murguiMons. Jesús Murgui       Para nosotros, los cristianos, la Resurrección del Señor no es un hecho del pasado, que queda solo para el recuerdo. Llega hasta nosotros, a nuestro presente, y lo transforma.

“Viviréis, porque yo sigo viviendo” (Jn 14, 19), dice Jesús a sus discípulos, es decir, a nosotros. Vivimos y viviremos mediante la comunión existencial con Él, por estar unidos a Él, que es la Vida misma. Y ello por la fe y el Bautismo. En una unión maravillosa que revivimos en cada Eucaristía. La vida eterna, la inmortalidad dichosa, no la tenemos por nosotros mismos ni en nosotros mismos, sino por la unión con Aquel que es eterno, que es la Verdad y el Amor, Jesús, Dios mismo.

La Resurrección testifica que Él es. Que la muerte, el odio, la soledad, no han sido en Él la última palabra, no lo podían ser. Y, unidos a Él, por su gracia, tampoco lo serán en nosotros.

Así, las crisis, no tan solo económicas y materiales, también en los demás aspectos, no son , no serán, la última palabra. La esperanza es indestructible, inagotable, porque conduce a la vida eterna, la vida en plenitud “desbordante”, que Jesús dijo que había venido a traernos.

Así es como nos lo recuerda el Papa Francisco: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (EG 1).

Y si es así, como lo es, podemos experimentar la promesa de Jesús: “Nadie os quitará vuestra alegría” (Jn 16, 22), incluso después de haber pasado por la tristeza y las dificultades más oscuras, acompañándole a Él por el camino de la cruz, única vía de resurrección, de madurez real, de felicidad absoluta.

Por todo ello, en el gozo del Señor triunfante del pecado y de la muerte, de todo mal y de toda oscuridad, quiero desearos unos días santos de Pascua llenos de reconciliación y de vida, de dicha espiritual y de saber compartir la alegría familiar y comunitaria en las tradiciones tan nuestras como son las fiestas en este tiempo pascual, como el “combregar d’impedits”, S. Vicent, Santa Faz en su inmensa peregrinación, y tantas otras, todas entrañables, y que son el sentir de un pueblo, el nuestro, de hondas raíces cristianas que ha sabido celebrar la vida que nos viene del Resucitado, compartiendo y haciendo fiesta con incontenible alegría y hermandad. 

Así pues: sed felices. Buena Pascua,

✠ Jesús Murgui Soriano

Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
Acerca de Mons. Jesús Murgui Soriano 150 Articles
Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.