De la Eucaristía al compromiso

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez     El Papa Francisco se preguntaba en una de sus catequesis sobre la Eucaristía: “¿Cómo vivimos la Eucaristía? ¿Qué es para nosotros? ¿Es sólo un momento de fiesta, una tradición consolidada, una ocasión para encontrarnos o para sentirnos bien, o algo más? Hacer memoria de cuánto el Señor nos ha amado y dejarnos nutrir por Él, por su Palabra y por su Cuerpo. ¿Toca realmente nuestro corazón, nuestra existencia, nos hace más similares a Él, o bien supone un paréntesis, un momento en sí que no nos implica y no nos cambia?” (Audiencia General del 12 de Febrero 2014).

Los primeros cristianos no concebían la Eucaristía sin compartir. No sólo la “cena del Señor” sino que “lo tenían todo en común” (cfr. Hch 2, 44-46). San Pablo tiene palabras duras para los de Corinto que van a la Eucaristía con criterios equivocados. La llamaban “ágape”, que significa: comida de hermanos. Pero no era tal. Los ricos se juntaban aparte en unas mesas y comían mejor, mientras que los pobres se tenían que contentar con poco. “Cuando os sentáis en asamblea ya no es para comer la cena del Señor… cada uno come su propia cena”. Se evidenciaban desigualdades injustas y por eso San Pablo reprocha su individualismo, que es lo más contrario de una cena de hermanos (cfr.1 Cor 11, 17-22).

San Ireneo de Lyon, en el siglo II, decía: “Nuestra manera de pensar está de acuerdo con la Eucaristía, y la Eucaristía a su vez confirma nuestra manera de pensar”. El punto de partida de los cristianos es que todos los hombres tenemos un Padre común y por lo tanto hay unos lazos de relación fraterna, de justicia social y caridad entre todos. Somos hijos de Dios y hermanos en Cristo. Por eso las grandes encíclicas sociales señalan a la Eucaristía como fundamento de una forma peculiar de pensar. Las grandes campañas de Manos Unidas contra el hambre y del “Día de la Caridad” en Corpus ponen la motivación de las ayudas que se hacen en la eucaristía, que es el manantial que alimenta la caridad.

Dice el Papa Francisco. “Cuando participamos en la santa misa, nos encontramos con hombres y mujeres de todo tipo: jóvenes, ancianos, niños; pobres y gente acomodada; nativos y forasteros; acompañados de sus familiares y solos. Pero la Eucaristía que celebro, ¿me lleva a sentirlos a todos, de verdad, como hermanos y hermanas? ¿Me empuja a ir hacia los pobres, los enfermos, los marginados? ¿Me ayuda a reconocer en ellos el rostro de Jesús?”  (Audiencia General, 12 de Febrero 2014)

La ayuda fraterna está estrechamente unida a la misa. El amor de Cristo ha de llegar eficazmente a todos los hombres. Las implicaciones y compromisos de la misa nos llevan a vivir lo que expresamos en signos sacramentales en la vida de la familia y en la comunidad. La comunidad cristiana se caracteriza por el testimonio del amor recíproco entre sus miembros, en la caridad hacia las personas y situaciones que requieren atención particular, como son los pobres, enfermos, ancianos, alcohólicos, drogodependientes, los que viven solos y a todos los necesitados.

Cuando la celebración eucarística se termina, empiezan sus exigencias y compromisos en la celebración de la vida. Es la vida que emana de la Eucaristía. Es la vida que hay que celebrar con unos criterios eucarísticos en la mesa del pan y del vino de la calle. Salimos de misa con una pegunta inquietante: ¿Qué personas de la parroquia y del mundo esperan que sea coherente con la Eucaristía celebrada? No es un acto puramente devocional, ni es una obligación para acallar mi conciencia. La Eucaristía es un encuentro con el Maestro que me indica que “la Eucaristía es un misterio que se ha de vivir” (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, III Parte). Se prolonga a través del tiempo y las horas del día como la sal que da sabor a la comida. Es la fuente de donde mana y corre el agua viva.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).