VIERNES SANTO: COLECTA POR TIERRA SANTA

Mons. Esteban EscuderoMons. Esteban Escudero      ¿Tierra Santa sin cristianos? Una de las consecuencias de los innumerables conflictos que han sacudido y están sacudiendo el Oriente Medio es el éxodo masivo de cristianos hacia países más seguros de Europa y Norteamérica. A este respecto, el Papa Francisco advirtió en el consistorio del 20 de noviembre de 2014 de lo siguiente: «Como he tenido ocasión de reiterar en varias ocasiones, no podemos resignarnos a pensar en un Oriente Medio sin cristianos, que desde hace dos mil años testimonian allí el nombre de Jesús. Los últimos acontecimientos, sobre todo en Irak y en Siria, son muy preocupantes. Asistimos a un fenómeno de terrorismo de dimensiones antes inimaginables. Muchos hermanos nuestros son perseguidos y han tenido que dejar sus casas incluso de manera brutal. Parece que se ha perdido la conciencia del valor de la vida humana; parece que la persona no cuente y se pueda sacrificar por otros intereses. Y todo esto, lamentablemente, con la indiferencia de muchos». El Papa hacía mención, en primer lugar, a la huida de miles de cristianos de Irak y de Siria por el terrible avance de las milicias del llamado Estado Islámico, con su secuela de atrocidades y de muerte.

Pero, la situación en Israel no es menos preocupante. En efecto, según un reciente boletín editado por los PP. Comisarios Franciscanos de Tierra Santa en España, en un artículo publicado con el título Tierra Santa.La Pasión continúa, se afirma: «La pasión se ha cebado en Oriente Medio. En Tierra Santa, con el efecto demoledor de la “guerra de Gaza” han habido 2.190 muertos, 11.000 heridos, 200.000 desplazados y más de 20.000 viviendas, hospitales y escuelas destruidas. En Siria e Irak la violencia ha llegado también al patrimonio cultural, a los monumentos y lugares de culto. En estos países, la pasión la están viviendo, sobre todo, las personas. Comunidades enteras sufren una violencia inhumana a causa de su identidad étnica y religiosa. Centenares de personas han sido secuestradas, martirizadas, decapitadas o han desaparecido. En Irak es estremecedor el éxodo de los cristianos de Mosul a tierras del Kurdistán. Más de 120.000  han sido despojados de sus propiedades, amenazados de muerte y torturados… Sin renegar de su fe, viven lo que San Pedro escribió en su carta: “Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo”».

La colecta del Viernes Santo. Intentando aliviar esta difícil situación, el Papa Francisco afirmaba en el mismo mensaje citado anteriormente: «nos une el deseo de paz y de estabilidad en Oriente Medio y la voluntad de favorecer la resolución de los conflictos a través del diálogo, la reconciliación y el compromiso político. Al mismo tiempo, queremos ofrecer la mayor ayuda posible a las comunidades cristianas para apoyar su permanencia en la región».

Secundando la preocupación del Santo Padre, el Prefecto de la Congregación de la Santa Sede para las Iglesias Orientales, cardenal Leonardo Sandri, ha dirigido una carta a los obispos del mundo católico, invitando a todas las comunidades cristianas a ofrecer la colecta especial del Viernes Santo como remedio para paliar los sufrimientos de tantos hombres, mujeres y niños de la región, especialmente cristianos, duramente probados en estos conflictos. En la carta afirma el cardenal: «El tiempo de Cuaresma nos invita a meditar sobre el amor a los Santos Lugares que han estado en el origen de nuestra fe y en los cuales, en seguimiento de Cristo, se han reunido las primeras comunidades cristianas, recordadas por San Pablo cuando exhortaba ardientemente a “hacer una colecta a favor de los pobres”… Si a los cristianos de Tierra Santa se les invita a resistir cuanto sea posible, contra toda tentación de la huida, por su parte a los fieles de todo el mundo se les pide que estén atentos con toda solicitud a esta circunstancia que ellos están viviendo… Tengo la esperanza -continúa diciendo el cardenal Sandri- de que la colecta será bien recibida por parte de todas las Iglesias locales, de modo que pueda crecer la participación solidaria que nuestra Congregación coordina con el fin de garantizar a la Tierra Santa el apoyo suficiente para las necesidades de la vida eclesial ordinaria y para las otras diversas necesidades».

¿Qué es la Custodia de Tierra Santa? La distribución in situ de lo recaudado en toda la Iglesia Católica a través de esta colecta está encomendada a la “Custodia de Tierra Santa”, fundada por San Francisco de Asís en 1217, tras su viaje a Oriente, y encomendada por el Papa Clemente VI a los franciscanos en el año 1342. En un tríptico publicado por la Delegación en Castilla de la provincia franciscana de la Inmaculada Concepción, con el fin de explicar su labor en Tierra Santa, se nos informa que la Custodia de Tierra Santa «está presente hoy en Israel, Palestina, Jordania, Egipto, Siria, Líbano, Chipre y en la isla de Rodas. En ella están comprometidos 280 franciscanos de 39 naciones. Colaboran con ellos 150 religiosas de varias órdenes. Custodian los lugares evangélicos con 5 basílicas y 70 santuarios, donde acogen a los peregrinos. Ejercen la acción pastoral en 23 parroquias y 79 iglesias. Además, dirigen la actividad educativa en 14 escuelas y colegios con más de 10.000 alumnos y 400 profesores; tienen cinco casas para estudiantes y dan becas a más de 500. Se han creado tres centros de formación profesional, varias oficinas con 250 puestos de trabajo y cinco hospederías (Casa Nova), con 500 plazas de alojamiento. La Custodia de Tierra Santa sostiene también una amplia actividad social: viviendas para las familias, residencias de ancianos, casa-hogar para niños, acción sanitaria, centros médicos, dispensarios y ambulatorios». En resumen, una gran labor apostólica y caritativa.

Las colectas de las distintas parroquias de la diócesis palentina deben entregarse en el Obispado de Palencia o bien en la Comisaría de Tierra Santa, en la c/c del Banco Popular IBAN ES48 0075-0001-86-0606733003. A buen seguro, los cristianos de Tierra Santa nos lo agradecerán.

+Esteban Escudero,

Obispo de Palencia

 

 

Mons. Esteban Escudero Torre
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Mons. Esteban Escudero Torres nació en Valencia, el 4 de febrero de 1946. Cursó los estudios primarios y el bachillerato superior en el Colegio de los PP. Agustinos, de Valencia. A la edad de 17 años entró en el Seminario Metropolitano, sito en Moncada, donde cursó tres años de Filosofía y tres de Teología. Tras el bachillerato en Teología, obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Con permiso del entonces Arzobispo de Valencia, don José María García Lahiguera, inició estudios de Filosofía en la Universidad literaria de Valencia obteniendo, en 1974, la Licenciatura en Filosofía pura. Durante el tiempo de sus estudios civiles, trabajó activamente en la Comisión Diocesana del Movimiento Junior, organizando frecuentes cursillos de formación religiosa y de técnicas de tiempo libre para los educadores de los distintos centros Juniors de la diócesis. Tras un año de diaconado en la Parroquia de San Martín, en la ciudad de Valencia, fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1975 y destinado, como coadjutor, a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Carlet. Durante cuatro años, simultaneó los trabajos pastorales de vicario parroquial con las clases de religión en el Instituto de Bachillerato de la localidad. Igualmente dirigió y animó espiritualmente el centro del Movimiento Junior de Carlet. Enviado a Roma en 1978 para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana por el Arzobispo don Miguel Roca Cabanellas, obtuvo el grado de Doctor en Filosofía de la Universidad con una tesis sobre el pensamiento filosófico de don Miguel de Unamuno. De regreso a la actividad pastoral de la diócesis, colaboró en la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y, posteriormente, en la Delegación Diocesana de Enseñanza y Educación Religiosa, donde desempeñó el cargo de Coordinador de la Enseñanza Religiosa Escolar y Director de la Escuela Diocesana de formación del profesorado de Enseñanza Religiosa Escolar. Igualmente, fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, de Valencia, donde ha venido trabajando pastoralmente hasta su ordenación episcopal. Durante seis años fue profesor de Filosofía en el C.E.U. San Pablo de Moncada y, desde 1988, profesor, jefe de estudios y posteriormente director de la Escuela Diocesana de Pastoral. Al erigirse en 1994, por el Arzobispo don Agustín García-Gasco, el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fue nombrado Director, recorriendo regularmente las distintas sedes del mismo, e impartiendo clases de Fe-Cultura y Teología Dogmática. Desde 1982 impartió diversas asignaturas en la Facultad de Teología «San Vicente Ferrer», de Valencia, haciéndose cargo, como profesor agregado de dicha Facultad, desde el curso escolar 1988-1989 hasta su nombramiento episcopal, de las asignaturas de Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna y Filosofía y Fenomenología de la Religión. También fue profesor de Antropología Filosófica en la sede española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, desde su erección en la diócesis de Valencia. Desde 1988 es miembro de la asociación «Viajes a Tierra Santa con los PP. Franciscanos», habiendo dirigido y animado espiritualmente en numerosas ocasiones peregrinaciones a los lugares santos del cristianismo. Ha participado en varias reuniones y simposios sobre el diálogo, cristianismo y judaísmo. En 1999, don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, le nombró canónigo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, donde desempeñó el cargo de Secretario Capitular. Es autor de varios artículos de Filosofía y Teología de las Religiones, publicados en los números de la Revista Anales Valentinos de los años 1983, 1989, 1990, 1991 y 1999. Igualmente publicó, en 1994, el audiolibro en seis volúmenes Contenidos básicos de la fe cristiana, Valencia 1994, y el libro Creer es razonable. Introducción a la Filosofía y a la Fenomenología de la Religión, Valencia 1997. El 17 de noviembre de 2000, fue nombrado, por Su Santidad el papa Juan Pablo II, Obispo Titular de Thala y Auxiliar de Valencia, recibiendo la consagración episcopal el 13 de enero de 2001.